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Senadores/as al pizarrón: ¿Cuánto pesa la agenda de género? PDF Imprimir E-mail
Reportajes
Martes, 17 de Mayo de 2011 09:32

pizarra

Con un 41 por ciento de adhesión ciudadana el Presidente de la República, Sebastián Piñera enfrenta su segunda cuenta pública ante el Congreso pleno. Advertimos maratónicas jornadas por aprobar proyectos sociales sobre lo que fueron sus anuncios de campaña. Proyectos de ley e iniciativas que debemos observar con atención. Antecedida su cuenta por las renuncias de la ex Intendenta de la Región del Bíobío, Jacqueline Van Rysselberghe y la ex Ministra de Vivienda, Magdalena Matte, la opinión pública no le ha dado tregua al Gobierno.

Las principales medidas desarrolladas durante su primer año de Gobierno han sido recuperar el crecimiento económico, la creación de nuevos puestos de trabajo, la reforma a la Ley Antiterrorista y a la Justicia Militar; se aprobó la  ley sobre Calidad y Equidad de la Educación y el proyecto de ley sobre femicidio, reforma constitucional para el reconocimiento de los pueblos originarios que estaban pendientes desde el gobierno de la Presidenta Bachelet, agenda destinada a profundizar y perfeccionar la democracia, entre otros.

Sin embargo, surgen varias preguntas: ¿qué ha pasado con las reformas políticas?; ¿será posible instalar una “real” agenda de género?; ¿cuáles son los espacios de participación y debate ciudadano? ¿Dónde podemos instalar una mirada, sin “sesgo”, sobre los temas valóricos? ¿Qué pasó con la representación equilibrada de hombres y mujeres en espacios de poder y/o toma de decisiones?

Esperando un discurso presidencial que no se remita a repetir promesas de campaña, el Observatorio de Género y Equidad conversó con senadoras y senadores de distintos partidos políticos sobre iniciativas y proyectos que fortalecen nuestra democracia. Recogimos también la opinión de expertas en torno a la relación que hoy en día tiene la ciudadanía con el Parlamento y sus representantes, en quienes delega poder para construir una mejor sociedad.

¿Qué se propone en el bullado proyecto sobre permiso postnatal? ¿Tiene prioridad la participación política de las mujeres? ¿Se logrará finalmente regular las uniones de hecho? ¿A qué apunta la reforma a la sociedad conyugal? ¿Será posible debatir sobre aborto terapéutico? Las respuestas a estas preguntas las presentamos a continuación. 

Ximena Rincón, Senadora Demócrata Cristiana: Este no es un proyecto de ley que resguarde los principios de universalidad y la seguridad social, es más, tiene problemas de constitucionalidad porque discrimina y por lo tanto, transgrede derechos garantizados en la Constitución”  Leer más

José Antonio Gómez, Senador y Presidente del Partido Radical Social Demócrata: En el Parlamento hay resistencias, es una situación bien compleja tener una ley de paridad. Yo creo que nosotros debiéramos tener incentivos de participación para poder competir, para poder tener igualdad de condiciones”.  Leer más

Guido Girardi, Presidente del Senado y Senador del Partido por la Democracia: La derecha conservadora no respeta el derecho de los otros a decidir, no tiene el principio de la tolerancia y el derecho a la diversidad, sólo desde la boca para afuera”  Leer más

Soledad Alvear, Senadora Demócrata Cristiana: Para eliminar las discriminaciones, se requieren avances de otro orden: no encarecer los planes de salud de la mujer en edad fértil, evitar la brecha salarial que aún persiste, establecer responsabilidades parentales (no solo maternales), entre otras.”  Leer más

Francisco Chahuán, Senador de Renovación Nacional: Creo que los eventuales riesgos para las madres en el parto o etapas previas al mismo pueden ser cubiertos a través de la lex artis médica, que no incurre en el dilema ético de optar a priori por una vida en desmedro de otra”.  Leer más

Fulvio Rossi, Senador del Partido Socialista: “…vivimos en Chile una democracia incompleta desde el punto de vista de los derechos sexuales y reproductivos y, el derecho de una mujer a interrumpir su embarazo como lo plantea el proyecto “en ciertas circunstancias” me parece a mí que es un derecho humano fundamental”.  Leer más

 

 

Por Fabiola Gutiérrez, periodista Observatorio de Género y Equidad

 

Ximena Rincón, Senadora Democracia Cristiana, Presidenta de la Comisión Unida de Trabajo y  Salud  del Senado.

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El postnatal fue una promesa de campaña del Presidente Piñera. El proyecto enviado ¿corresponde a esta promesa, según la cual todas las trabajadoras tendrían derecho a un postnatal de 6 meses?

No se corresponde con la promesa del candidato presidencial y los principios inspiradores del proyecto de ley, sus ideas matrices las compartimos, pero en el articulado no se reflejan y no se resguardan, como señalan los principios de la misma. Por lo tanto, ni el proyecto despachado cumple con lo prometido, ni las ideas matrices se reflejan en el articulado del mismo.

¿Se cumple con la idea de universalidad o discrimina y excluye a sectores de trabajadoras?

Este no es un proyecto de ley que resguarde los principios de universalidad y la seguridad social, es más, tiene problemas de constitucionalidad porque discrimina y por lo tanto, transgrede derechos garantizados en la Constitución.

La ANEF emitió una declaración en que señala 12 retrocesos con relación a la legislación actual. ¿Cómo velarán en el Senado por el no retroceso en los derechos laborales adquiridos?

Esta es una discusión que se está dando hoy en día en el Parlamento y ha estado en el tapete, lamentablemente no trasciende lo que debiera, que es el fondo de la discusión, quedándonos sólo en los titulares “en si se tiene o no que aprobar la idea de legislar”. El tema de fondo acá es que hoy día, tal como está el proyecto de ley, significa retrocesos y significa disminución de derechos. Yo ni siquiera me estoy introduciendo en el derecho de las trabajadoras del sector fiscal, donde obviamente hay un adicional a lo que planteamos en términos generales. Por lo tanto, nuestro primer deber es que no podemos permitir que por esta vía se introduzcan cambios normativos que resten derechos existentes hoy en día.

Esa es la disyuntiva que hemos tratado de instalar en la opinión publica, con esto que parece tan violento al decir, ¿saben?, yo no estoy por aprobar la idea de legislar” y lo digo a título personal, ya que la idea de legislar significa abrirnos a terminar con un conjunto de derechos que ya están adquiridos, y discriminar respecto de una u otras mujeres, de unos u otros niveles.

Si bien la opinión pública en general ha visto con buenos ojos este proyecto, hay resistencia desde el mundo sindical y desde el movimiento de mujeres. ¿Cree que será posible realizar un debate serio, con participación de los actores, cuando el Gobierno ya le puso suma urgencia cuando recién se inicia el debate parlamentario, la que debió retirar?

Siempre es posible mejorar un proyecto en el Senado. El tema es que éste es un proyecto de iniciativa exclusiva del Ejecutivo y por lo tanto, se requiere voluntad política. El tercer objetivo de este proyecto de ley es permitir la corresponsabilidad de padres y madres en el cuidado de los hijos, y conciliar trabajo y familia. Este principio, que es inspirador y que todos debiéramos percibir, ya que nadie puede estar en contra de aquello, va acompañado de normas, como por ejemplo, que el padre puede optar a parte de este postnatal extendido, pero le pone ciertos condicionamientos. Primero, que son seis semanas que no se pueden fraccionar; segundo, que tiene que ser de acuerdo a la remuneración de la mujer y todas y todos sabemos que en Chile el hombre gana un 30% más que las mujer.

¿Cree que será posible mejorar el proyecto, de modo que no signifique un retroceso para las trabajadoras?

Hay una serie de pérdidas de derechos y de requisitos que hace impracticable que esto que se anuncia como un principio válido sea una realidad en la normativa. Estas cosas se pueden mejorar sólo si el Ejecutivo está dispuesto a introducir cambios. La derecha tiende a los acuerdos en la medida que le digamos que sí a lo que ellos proponen. Yo creo que los acuerdos se construyen y que el Gobierno tiene el deber de buscar los acuerdos.

La Comisión no ha dejado de trabajar ninguna semana, pondrá todo de su parte para avanzar, pero es un proyecto de ley complejo que tiene no sólo un tema, tiene cinco temas en uno. Estamos hablando de derechos laborales, seguridad social, derecho a salud, financiamiento, hay demasiados componentes y normas en un sólo proyecto y eso hace que le debamos entregar la atención que requiere. 

¿Cómo está asegurando la participación de la ciudadanía, en la discusión  de proyectos de ley e iniciativas relevantes para ella, que la afecta en su vida cotidiana, en sus derechos, en sus posibilidades de desarrollo?

Escuchando a todos lo que quieran ser oídos, eso es fundamental. Muchas veces se nos puede escapar incorporar a alguien en el debate, pero hoy en día existen mecanismos para ser escuchados y esa es la gracia de la democracia. La disposición al menos, desde mi cargo como Presidenta de la Comisión Unida, es atender y recibir a todas y todos quienes quieran ser escuchados. Eso significa que nos vamos a enfrentar a un terreno que no es menor, porque que la urgencia simple llama a que este proyecto sea despachado en las próximas semanas.

 


José Antonio Gómez, Senador y Presidente del Partido Radical Social Demócrata.

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Chile es uno de los países con menor representación política de las mujeres en América Latina y en el mundo occidental desarrollado con el que nos comparamos habitualmente. La representación en el Parlamento llega apenas al 12,6% y las mujeres representamos el 53% del electorado. La ex Presidenta Bachelet envió al Congreso un proyecto sobre representación igualitaria que no ha avanzado. ¿Cómo piensa contribuir a asegurar una representación adecuada de las mujeres en el sistema democrático chileno?

Yo creo que el tema de definición en materia política es amplio, no tiene que ver en mi opinión con género. No hay duda de que las mujeres tienen menos posibilidades porque los partidos están conformados de una manera que les impide una mayor participación. Nosotros lo que creemos es que se debe regular esto a través de “reglamento o leyes” para asegurar una cierta participación.

El problema que hay, es que cuando uno pone en la ley ese tipo de cosas “rigidiza el sistema”, por lo tanto, yo creo que hay que democratizar la acción al interior de cada partido, lo cual va a permitir una mayor participación y, si no es así, tendrá que hacerse a través de las organizaciones ciudadanas y de organizaciones que van más allá de los partidos, para lograr participación.

Nosotros hemos pedido que exista una forma de definición de las candidaturas que es a través de primarias. Eso va a permitir que se amplíe el campo de participación, sin duda, de las mujeres.

¿Considera que el Parlamento está respondiendo a las demandas ciudadanas por mayores niveles de participación política de las mujeres, que se expresan en numerosas encuestas?

El tema del Parlamento, es un tanto complejo vincularlo si existe o no esta definición de participación, en este caso de género, porque en general quienes cuentan con este tipo de leyes tienen un componente que es recursos. No sacamos nada con establecer participación si no generamos los espacios y los recursos necesarios para que eso se lleve a cabo. Por lo tanto, el que tiene la iniciativa y debiera forjar ese cambio es el Ejecutivo a través de una ley que le agregue recursos a la posibilidad de capacitación, de participación, a la posibilidad de tener una integración real de género en un mundo político que es bastante estrecho. Aquí, más que al Parlamento, hay que insistirle al Ejecutivo que lo haga.

En el Parlamento hay resistencias, es una situación bien compleja tener una ley de paridad. Yo creo que nosotros debiéramos tener incentivos de participación para poder competir, para poder tener igualdad de condiciones, pero si uno pone ley de paridad y resulta que no tenemos experticia en determinadas materias, estoy pensando en hombres y mujeres, porque hay hombres que no tienen idea y mujeres que no tienen idea sobre ese punto, entonces para mí, más que una ley de paridad, debiera existir mecanismos de incentivo que permitan a las mujeres competir en condiciones de igualdad y hoy en día no existen esos mecanismos. Yo no creo que las cuotas lo resuelvan, lo que resuelve es cómo incentivamos y posibilidades ciertas de competencia, no a las mujeres por ser mujeres, si no al sistema democrático. Por eso creo que el camino más relevante en este instante es el tema de las primarias. En esas condiciones poner incentivos a la participación de género.

¿Qué pasa al interior de su partido con la representación femenina? ¿Cuenta con una normativa interna que promueva la igualdad de representación y que incentive, por tanto, a las militantes a desarrollar una carrera política con posibilidades de éxito?

Nosotros hemos aumentado, pese a que es el partido que menos representación tiene, hemos aumentado mucho más de lo que existía con anterioridad. También tenemos varias concejalas, es decir, se aumentó la participación, pero no es una restricción del partido sino que cuesta que haya mayor participación de candidatos o candidatas al interior del partido, porque cuesta que haya un interés mayor desde el punto de vista político, al menos en el Partido Radical. Sin perjuicio de eso, nosotros estamos por ampliar toda participación dentro de nuestras posibilidades.

La mayor participación de las mujeres tiene que ver con una posibilidad cierta de competir al interior de los partidos y en una coalición que le cuesta contar con mujeres con posibilidad de ser elegidas. Por ejemplo, si uno mira hoy en día a los parlamentarios, o los candidatos en general, se produce la situación que esos candidatos van a la re-elección. Entonces, competir contra esos parlamentarios o esos candidatos, al interior de un partido, es muy difícil. Por eso, hoy en día el camino de las primarias va a permitir una mayor representatividad –creo yo- del mundo de las mujeres, porque derrotar al interior de un partido a un candidato que tiene el puesto o el cargo por alguien que compite con él, estoy hablando no sólo de mujeres, si no que en general, es difícil. Como este camino que nosotros hemos adoptado de ampliar la participación y la discusión a través de primarias, creo que va a ser el mejor de los caminos para lograr una mayor participación.

Nosotros no tenemos una política de impedir la participación de las mujeres, sino al revés. Los espacios están abiertos, las posibilidades de participar existen. Tuvimos elecciones y en esas elecciones se pueden inscribir todos los candidatos. Sí tenemos vicepresidenta de la mujer, sí tenemos una organización especial, pero yo creo que en cuanto a niveles de participación tiene que ver más bien con las estructuras.

Insisto, si el partido tiene a sus dirigentes y son todos hombres, es difícil que esos dirigentes y candidatos puedan ser derrotados al interior del partido. Como hoy en día hemos definido primarias, esa posibilidad es mucho mayor.

¿Cómo está asegurando la participación de la ciudadanía en la discusión  de proyectos de ley e iniciativas relevantes para ella, que la afecta en su vida cotidiana, en sus derechos, en sus posibilidades de desarrollo?

Nosotros tenemos hoy en día un problema que es efectivo. Tenemos un Gobierno que dice una cosa y hace otra. Generalmente, nos enfrentamos a un problema más grave todavía, es decir, se presenta un proyecto, que lo anuncia de una manera por ejemplo el postnatal de las mujeres o el 7% de los jubilados o el de educación, entre otros, habla de revoluciones y finalmente terminamos con un proyectito. ¿Qué nos pasa? En ese sentido es muy difícil para la oposición oponerse de esos proyectos, entonces tenemos que hacer un tremendo esfuerzo para explicar por qué consideramos que el proyecto es malo. Tenemos a los medios de comunicación no favorables a nosotros, nos cuesta mucho. Estamos haciendo un esfuerzo político por tener acuerdos entre nosotros para representar y presentar a la opinión pública cuáles son las diferencias reales que tenemos y que son importantes para la ciudadanía.

 


Guido Girardi, Presidente del Senado y Senador del Partido por la Democracia

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Las Uniones de Hecho son una realidad en nuestro país. Varias parlamentarias y parlamentarios han presentando mociones para legislar sobre el tema, pero no han prosperado. El Presidente de comprometió a ello, pero hasta ahora no ha presentando ningún proyecto de ley y tampoco ha apoyado otras iniciativas (pacto de unión civil, acuerdo de vida en común) ¿Cuáles son las resistencias a legislar sobre las uniones de hecho?

Se malentiendo el rol del Parlamento y la legislación, ya que siempre hay un sector conservador de la sociedad que quiere imponer al resto su visión y  los proyectos progresistas se diferencian de los conservadores en dos grandes ejes valóricos: primero, la visión de la derecha conservadora propone, promueve la cultura neoliberal la idea que las personas sólo valen por sus propias fuerzas y sus propias capacidades individuales y que todo lo público debe ser privatizado, creen en la desregulación absoluta y no creen en ninguna red de solidaridad tradicional, no creen en los procesos comunitarios, ni en la articulación de la diversidad que hace de lo comunitario un instrumento de cambio y transformación de otras personas.

La segunda diferencia es que ellos se sienten dueños de la verdad y lo que para ellos es verdad, debe ser extensivo a todo el resto de la sociedad. Por lo tanto, lo que ellos consideran bueno para ellos, es obligatorio para el resto. La visión progresista, lo que hace es respetar cada verdad como legitima en el ámbito de quienes la profesan y permite a otros tener otras verdades, compartiendo otros valores propios de la reflexión, por cierto, valores universales como el respeto a la vida, a los derechos humanos. Pero yo creo que la derecha conservadora no respeta el derecho de los otros a decidir, no tiene el principio de la tolerancia y el derecho a la diversidad, sólo desde la boca para afuera. Sobre esa base, ellos se han opuesto sistemáticamente a que una pareja, ya sea homosexual o heterosexual, pueda resolver sus temas patrimoniales.

En Chile, se estima que más del 90% de las “uniones de hecho” son heterosexuales y tan sólo el 10% homosexuales, ¿Por qué se ha centrado la discusión en si se debe o no reconocer la convivencia de estas últimas, considerando que no se está proponiendo el matrimonio igualitario, como se hizo en Argentina?

Muchas de las familias en Chile han construido hogares, son tan familia o mejores familias que las tradiciones, y que se han hecho sobre la base de la convivencia.

Los sectores conservadores, no solamente sospechan de las Uniones de Hecho para el mismo sexo, sino que sospechan para los sexos distintos. Ellos creen que la familia única es la tradicionalmente constituida. Por eso me gusta el senador, Carlos Larraín, porque representa la derecha profunda y extensa que hay en Chile ya que tienen un prejuicio a todas las familias que no están legal y religiosamente bien constituidas. Por lo tanto, hay una crítica soterrada no atreviéndose a decir que las Uniones de Hecho “no establecen familia”.

El reconocimiento legal de las uniones de hecho es una aspiración legítima de ciudadanos y ciudadanas chilenas, que debería estar en las bases de una sociedad democrática moderna ¿Cómo piensa contribuir a poner en práctica los principios de igualdad y no discriminación propios de nuestro estado de derecho?

Fui uno de los primeros que se atrevió a luchar por los derechos de los enfermos de VIH y lo hice cuando era difícil luchar por el condón. Fui el primero en plantear que en los homosexuales había que despenalizar la sodomía y se reconocieran sus derechos. Señalé que los homosexuales tenían derecho a casarse, a adoptar hijos, y yo lo dije el año ’95. Impulsé en mi partido una cuota de participación de la mujer de un 40%. Por lo tanto, yo siento que he sido un activo militante de la discusión y de la diversidad. Fui el primero que apoyó la lucha de los pueblos originarios y de los discapacitados. He apoyado el divorcio, la “píldora del día después” y el aborto terapéutico. Todo tiene que ver con proyectos de derechos y como Presidente del Senado debo garantizar que todos estos temas se deban debatir, más allá que se voten a favor y en contra.

¿Cómo está asegurando la participación de la ciudadanía, en la discusión  de proyectos de ley e iniciativas relevantes para ella, que la afectan en su vida cotidiana, en sus derechos, en sus posibilidades de desarrollo?

Las organizaciones siempre han tenido las puertas abiertas conmigo, ya sea en temas ambientales, derechos de los animales, en materias digitales, que he trabajado con la Plataforma Digital, temas de género e indígenas. Yo siempre he intentando, como práctica y forma de vida en la política, hacer un debate abierto y no entre cuatro paredes. Las iniciativas legales son consecuencia del diálogo social y debemos tener un Congreso que esté dispuesto a escuchar cada vez más a la ciudadanía.

 

Soledad Alvear; Senadora Demócrata Cristiana.

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El gobierno envió al Parlamento un proyecto de ley sobre la sociedad conyugal La iniciativa presentada ¿incorpora alguna idea nueva para el debate?

Durante el Gobierno de Patricio Aylwin se introdujo el Régimen de Participación en los gananciales para superar la odiosa incapacidad relativa de la mujer casada. No se logró el apoyo de la oposición de entonces, para que éste fuera el régimen general (y no el de sociedad conyugal).

Además se introdujo el concepto de PATRIMONIO FAMILIAR, que ha sido un  gran avance y de la mayor relevancia para aquel de los padres que quede a cargo de los hijos.

Adicionalmente, la Cámara de Diputados aprobó un proyecto que establece la comunidad de gananciales como el régimen patrimonial del matrimonio. El proyecto del Gobierno y el aprobado por la Cámara de Diputados, debemos verlo con acuciosidad, para resolver este tema de la mayor relevancia.

¿Cómo pretende asegurar que las mujeres no seguirán siendo discriminadas?

En el régimen patrimonial del matrimonio, dándoles plena capacitad. La incapacidad relativa de la mujer casada es impresentable. Para eliminar las discriminaciones se requieren avances de otro orden: no encarecer los planes de salud de la mujer en edad fértil, evitar la brecha salarial que aún persiste, establecer responsabilidades parentales (no solo maternales), etc. Por ende, cambiar leyes, pero especialmente la cultura de nuestro país, que responsabiliza a la mujer de las tareas domésticas, a pesar de la inserción de la mujer en el ámbito laboral. La responsabilidad de lo público y lo privado es de hombres y mujeres.

Organismos internacionales afirman que Chile debe mejorar de forma transversal la situación de la mujer ¿consagra el proyecto un régimen igualitario de derechos para hombres y mujer?

Estoy estudiando el proyecto con especialistas de Derecho Civil y de Regímenes Patrimoniales en el matrimonio, antes de poder responder esta pregunta con suficientes elementos de juicio.

¿Cómo está asegurando la participación de la ciudadanía en la discusión  de proyectos de ley e iniciativas relevantes para ella, que la afectan en su vida cotidiana, en sus derechos, en sus posibilidades de desarrollo?

Como Presidenta la Comisión de Constitución, Legislación y Justicia y miembro de la Comisión de Medio Ambiente, ambas del Senado, siempre me preocupo que asista la mayor cantidad de expositores y representantes de la sociedad civil para exponer sus puntos de vista para la discusión de determinado proyecto.

Me parece fundamental, que todo proyecto se nutra de distintas visiones de nuestra sociedad, de las opiniones de distintos expertos, de las ideas o posiciones de las comunidades, de organizaciones sociales representativas, de académicos y autoridades.


Francisco Chahuán, Senador de Renovación Nacional.

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A pesar de reiteradas recomendaciones internacionales, el aborto terapéutico –que fue legal en Chile hasta el año 1989- se mantiene hace años sin debate en el Parlamento ¿Ud. considera importante reponer el proyecto de ley sobre aborto terapéutico?

En verdad, la disposición del artículo 117 del Código Sanitario que establecía el aborto terapéutico, fue derogada por disposición del constituyente del 80 dado el carácter absoluto del derecho a la vida. No obstante ello, y reconociendo una gama de posibilidades en las que pudiese estar en riesgo la vida de la madre, se ha recurrido a la lex artis médica, la cual -a diferencia del aborto terapéutico- no escoge de antemano salvar una vida u otra, sino que intenta salvar ambas y en función de la situación específica de que se trate, puede eventualmente optar por la vida de la madre por sobre la del feto, pero apelando a criterios estrictamente médicos. Creo que la lex artis médica permite sortear perfectamente una serie de situaciones prácticas sin necesidad de recurrir a la figura del aborto terapéutico.

¿Existe un escenario propicio para su debate?

En nuestro país están dadas las posibilidades de debatir estos temas abiertamente. Otra cosa son las posibilidades de que estos asuntos se aprueben o den origen a una ley.

¿Qué rol tendrán las organizaciones del movimiento de mujeres y las ONGs especializadas en el debate?

Todo parece indicar que el rol de las mujeres y las ONGs será cada vez más preponderante. En último término, son las mujeres uno de los actores más interesados en una adecuada regulación de estas situaciones.

¿Cuáles son sus aprensiones en cuanto a debatir sobre el aborto terapéutico en Chile?

En cuanto a debatir, ninguna. Respecto a su reincorporación, me remito a lo señalado en la primera pregunta. Creo que los eventuales riesgos para las madres en el parto o etapas previas al mismo pueden ser cubiertos a través de la lex artis médica, que no incurre en el dilema ético de optar a priori por una vida en desmedro de otra.

¿Cómo esta asegurando la participación de la ciudadanía en la discusión de proyectos de ley e iniciativas relevantes para ella, que la afectan en su vida cotidiana, en sus derechos, en sus posibilidades de desarrollo?

Todos los proyectos son abordados, antes que en la Sala, en las diferentes comisiones, creadas justamente para el análisis y trámite legislativo exhaustivo. Estas instancias –todas, no sólo la de Salud- es a menudo visitada por diferentes organizaciones, gremios y agrupaciones que desean plantear sus puntos de vista, de manera que sean considerados al momento de legislar.  Esta es una manera en que el  Congreso hoy recoge las inquietudes ciudadanas, sin perjuicio de las otras fórmulas tradicionales, cuales son las reuniones personales y grupales, y las nuevas, como el correo electrónico y redes sociales, a través de los cuales se mantienen nexos e intercambio de opinión con personas y entidades.

 


Fulvio Rossi, Senador del Partido Socialista.

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A pesar de reiteradas recomendaciones internacionales, el aborto terapéutico –que fue legal en Chile hasta el año 1989- se mantiene hace años sin debate en el parlamento ¿Ud. considera importante reponer el proyecto de ley sobre aborto terapéutico?

Efectivamente. Primero, porque vivimos en Chile una democracia incompleta desde el punto de vista de los derechos sexuales y reproductivos y el derecho de una mujer a interrumpir su embarazo, como lo plantea el proyecto “en ciertas circunstancias”, me parece a mí que es un derecho humano fundamental y por tanto, creo que dentro del perfeccionamiento de nuestra democracia y en el avance de las libertades públicas individuales, este es un tema no menor. Es de gran interés público y necesario, además, porque el Estado tiene que dar respuesta a las mujeres que sufren o que padecen ciertos problemas durante su embarazo.

¿Existe un escenario propicio para su debate?

No es un escenario demasiado auspicioso si uno mira la correlación de fuerzas. Yo creo que aquí va a ser muy fundamental la opinión de la  Democracia Cristiana, porque si la DC está de acuerdo en legislar en estos dos casos puntuales que hemos definido dentro en el proyecto de ley, que me parece a mí que son de sentido común, el proyecto se aprueba. En este sentido, la Democracia Cristiana tiene la última palabra.

¿Qué rol tendrán las organizaciones del movimiento de mujeres y las ONGs especializadas en el debate?

Todos los roles. Yo creo que va a ser fundamental, a la hora de seducir, de convencer, de dar testimonio, de mostrar argumentos. Soy un convencido que los parlamentarios son personas abiertas a poder cambiar de opinión. Con cada organización que me reúno hacemos lobby; creo que los parlamentarios son personas capaces “no de darse vuelta carnero”, sino más bien de convencerse que se puede dar el debate.

Creo que hay mucha ignorancia frente a este tema. Por ejemplo, un senador me planteó que la interrupción de un embarazo sea posible cuando este sea inviable, lo que no pasa por ejemplo, con un niño con Síndrome de Dawn. Frente a eso se puede dar una respuesta súper lógica, fácil y clarificadora, en el sentido que el Ministerio de Salud haga un reglamento con todas aquellas patologías fetales o malformaciones congénitas o alteraciones cromosómicas que han demostrado que son incompatibles con la vida. Por eso es tan importante el diálogo y la conversación.

¿Cuáles son las aprensiones en cuanto a debatir sobre el aborto terapéutico en Chile?

Yo tiendo a confiar que en Renovación Nacional aparezcan algunos parlamentarios “liberales”, de hecho la diputada Karla Rubilar está a favor. Además he hablado con varios parlamentarios de la Democracia Cristiana y tengo una cierta convicción que, si escuchan los argumentos que existen en la materia, si escuchan los testimonios de ginecólogos, obstetras, de pediatras, del Hospital Clínico de la Universidad de Chile, con los cuales nos juntamos y nos decían que era necesario legislar, que había casos en los cuales no se les ofrecía a la mujer la mejor alternativa terapéutica para su salud, si ellos escuchan eso, yo creo que indudablemente debieran acoger los fundamentos.

También tengo mis dudas de cuán alentador es el escenario para debatir. La Concertación tiene mayoría, entonces desde el punto de vista político si la Democracia Cristiana toma una decisión, nosotros tenemos todos los votos del PPD, todos los votos del Partido Socialista y el Partido Radical. Anteriormente, estaba Andrés Allamand de RN y Evelyn Matthei de la UDI, dos personas que quizá podrían ser proclives a ciertos proyectos, a apoyar esta iniciativa. Habría que conversar con Lily Pérez… pero yo siento que el trabajo que hagan las organizaciones sociales es fundamental en esta vuelta, porque la política no puede ser tan poco reactiva o estar en tan poca sintonía con la opinión pública y con el sentir mayoritario de la sociedad chilena.

En un 80% de las encuestas que se han hecho en internet, respecto al proyecto que presentamos, la gente está a favor. Si tú me preguntas hoy día sí hay más casos que antes, en donde uno se plantee el interrumpir el embarazo por razones de salud materna, te diría que no, es menos, porque a medida que la tecnología y la medicina avanza es evidente que los problemas de salud se pueden resolver. La pregunta siguiente es ¿hoy día no existe ningún caso donde se plantee esta disyuntiva? porque existen muchos casos y el Estado no les da respuesta a esas mujeres. Y, como te digo, es una hipocresía porque en Chile se hacen abortos todos los días al interrumpir embarazos ectópicos y toda la gente que habla de latidos cardíacos fetales en vida significaría dejar un embarazo de trompa, un embarazo intra-abdominal habría que dejarlo seguir hasta el último. La verdad es que hay una mitología muy grande en esto.

¿Cómo está asegurando la participación de la ciudadanía en la discusión de proyectos de ley e iniciativas relevantes para ella, que la afectan en su vida cotidiana, en sus derechos, en sus posibilidades de desarrollo?

Yo tengo la mejor disposición, he tenido muchas reuniones con distintos grupos de mujeres, me han invitado y he promovido muchos foros en universidad, en fin… para que se vaya generando una masa crítica y la opinión pública también demande reponer el tema, porque si bien se colocó con mucha fuerza, los medios de comunicación decidieron sacarlo. Ahora, en la Comisión de Salud del Senado soy partidario de que todas las personas puedan dar sus testimonios, entregar antecedentes y argumentos, sobre todo las organizaciones vinculadas, no sólo organismos feministas, sino que grupos de la sociedad civil que tengan alguna experiencia en este tema, y por cierto, el mundo académico. Es un tema que tiene muchas aristas, filosóficas, biológicas, sociales, culturales.

 

Comentarios  

 
# Fulvio Rossi 20-05-2011 15:40
Este señor se empeña en pasar a llevar la opinión de quienes no piensan como él.
Hay una mayoría en este país que piensa que el bebé no nato (feto) es un ser humano y que abortar es un homicidio.
Fulvio Rossi se pasa por el entrepiernas este argumento y sin importarle si está o no en un error, continua presionando para que las mujeres aborten, porque para él matar a un feto no es un homicidio.
Curiosamente, la mayoría de las personas que están a favor de los abortos están en contra del maltrato animal y afirman que los animales tienen derechos.
¿Y dónde están los derechos del que aún no puede valerse por si mismo por estar en el vientre de su madre?
Por eso digo que los postulados de Fulvio Rossi son inmorales (por no decir que valen callampa).
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# RE: Senadores/as al pizarrón: ¿Cuánto pesa la agenda de género? 20-05-2011 16:54
Me gustaría saber en que encuestas se basa el señor Krupp para señalar que una mayoría en Chile no está de acuerdo con la despenalización del aborto. Según el último estudio que realizó FLACSO las y los chilenos estamos de acuerdo con el aborto un 64,4% en caso de peligro de vida de la madre,un 66.7% violación, 54% por mal formación del feto y un 58% por razones de incesto
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