En el banquillo de los acusados se encuentran los partidos políticos. La ciudadanía activa, expresada en los movimientos sociales, demanda una democracia real para Chile y que se termine con el permanente atropello de derechos.
Durante los últimos meses Chile se ha visto sumido en la efervescencia de los movimientos sociales que delatan un profundo descontento con el sistema político y económico que ordenan la vida y que no reflejan, para nada, los valores y necesidades de las personas.
Lo anterior se grafica en los diversos estudios de opinión pública que revelan, no sólo la falta de representatividad de los partidos políticos a la hora de enfrentar la expresión ciudadana, sino que confirman la profunda distancia entre representantes y representados.
La encuesta ADIMARK (agosto 2011) marca un momento crítico para la evaluación de las instituciones del Estado y la clase política en general. No sólo los niveles de aprobación del Ejecutivo son los más bajos, sino también las coaliciones políticas y el Congreso marcan niveles que apuntan al profundo desencuentro que se ha producido entre la ciudadanía y las instituciones de la política chilena.
La última encuesta del Centro de Estudios de la Realidad Contemporánea, CERC, (agosto-septiembre 2011) devela que la sociedad chilena se encuentra constantemente atravesada por el problema de la desconfianza interpersonal. Ante la pregunta ¿Podría decirme cuánta confianza tiene Ud. en cada una de las instituciones? sólo un 9 por ciento de las personas entrevistadas muestra confianza hacia los partidos políticos y un 17% lo hace hacia el Parlamento. Asimismo, el 53% de la población no entregaría su apoyo a los partidos políticos en una elección parlamentaria próxima.
El estudio entregado por la Universidad Diego Portales (octubre 2011), muestra el desplome de las confianzas en las instituciones y las casas comerciales. Crece la identificación con partidos y coaliciones, a lo que se suma un mayor porcentaje de chilenos y chilenas identificados con la izquierda y el centro. Así y todo, los niveles de desafección siguen siendo altos, un 68,4% no se siente representado por ningún sector.
Ante el descontento y la desconfianza, las nuevas generaciones de ciudadanos/as buscan manifestarse a través de movimientos sociales que se esfuerzan en mantener su independencia de los partidos políticos. Los estudiantes, por ejemplo, han construido desde hace años nuevas formas democráticas y horizontales para plasmar sus demandas, irrumpiendo en todas las esferas.
La situación actual muestra que la política no puede estar divorciada de las bases sociales. Los distintos movimientos que surgen en demanda de una democracia no tutelada y restringida, han azotado la institucionalidad política mostrando que una de las tareas es construir, por ejemplo, constituciones que preserven la presión de los movimientos sociales emergentes, sobre la clase política y las instituciones del Estado.
Para conocer cuáles son las respuestas desde el mundo político a la demanda ciudadana por más y mejor democracia, el Observatorio de Género y Equidad, entrevistó a los Presidentes de los partidos políticos legalmente registrados y con representación parlamentaria. Quisimos conocer su análisis de la crisis de representatividad de los partidos, el lugar de los movimientos sociales y sus demandas y, en especial, el lugar que tiene la agenda de las mujeres por igualdad y autonomía.
Carolina Tohá, Presidenta del PPD: “No hay atajos para superar las desconfianzas, se superan paso a paso” Leer más
Diputado Osvaldo Andrade, Presidente del PS: “La crisis de representación es un fenómeno que tiene bastantes años”. Leer más
Senador Ignacio Walker, Presidente de la Democracia Cristiana: "Hay una sola forma de hacerle frente: reformas político-institucionales" Leer más
Senador José Antonio Gómez, Presidente del PRSD: “hay que hacer un cambio profundo en “la política”, en el ámbito de la legislación” Leer más
Diputado, Guillermo Teillier, Presidente del PC: “Nos sentimos parte del movimiento social, parte del movimiento estudiantil, parte de la lucha” Leer más
Senador Alejandro Navarro, Presidente del MAS: “El MAS aspira a incorporar, dentro de quehacer político, a los dirigentes y sus organizaciones” Leer más
Marco Enríquez-Ominami, Presidente del PRO: “Desde el Partido Progresista el apoyo decidido a una Asamblea Constituyente que permite pensar las reglas de nuestra democracia” Leer más
Carlos Olivares, Presidente del PRI: “Las demandas de los movimientos ciudadanos son el reflejo de las desigualdades en nuestra sociedad”. Leer más
Por Fabiola Gutiérrez, Observatorio de Género y Equidad
Fotografía Kena Lorenzini
Carolina Tohá, Presidenta del Partido por la Democracia, PPD.

- 1. Durante los últimos años, se asiste a una crisis de representatividad de los partidos políticos con la ciudadanía. Así también se ha expresado en distintos sondeos de opinión ¿Cuál es la respuesta de su partido para canalizar las actuales demandas de los movimientos sociales chilenos?
Lo que hay con los partidos políticos es un desacoplamiento muy profundo de los modos de funcionamiento de la política, que no guardan ninguna relación con los modos de funcionamiento de la sociedad de hoy. Los partidos, que tomaron la estructura que actualmente tienen, su tipo de cultura organizacional, sus modelos de liderazgo, sus prácticas de reuniones y de trabajo en una época tan distinta de nuestra historia -y no digo chilena sino que planetaria-, la verdad es que no hay que sorprenderse de que haya este desajuste tan grande. Esto tiene expresiones profundas en el caso de Chile, porque dadas las características de nuestro sistema político hay fallas importantes en los modos de representación, hay poca competencia, hay poca participación, hay excesivo centralismo, hay exclusión, hay vetos de la minoría, todo eso junto es un cóctel que genera desencuentros y no hay rutas mágicas para resolverlo. Cada uno/a tiene que hacer su esfuerzo por entender y dialogar con esta sociedad. Para ser bien directo/a, sin reformas a estas estructuras, todo eso será insuficiente, parcial o marginal.
Al menos en el PPD estamos pensando en una nueva coalición, no necesariamente en una nueva Concertación, porque queremos graficar que el cambio de ciclo es suficientemente profundo como para que un remozamiento de la Concertación sea suficiente. Ayuda el poner por delante las temáticas del país, pero yo quiero insistir en una cosa, más allá de las temáticas, de las reformas que se propongan, de la sintonía del proyecto de desarrollo que la gente espera, este sistema político lleva intrínsecamente la crisis de representación y creo que es un espejismo pensar que sobre la base de las propuestas de país, se resolverán estas características poco democráticas que nuestro sistema tiene.
Gran parte de las reformas que uno quisiera proponerle al país implican cambios bastante profundos y con el actual sistema político son casi imposibles. Este es un sistema hecho para desactivar reformas, impedir cambios profundos, desmovilizar a los ciudadanos, entonces nos vamos a pillar la cola si empezamos a hablar de nuevo Código del Trabajo, de nuevo Pacto Fiscal, de nueva Constitución, cambio al Modelo Educativo, sin hacernos cargo de las carencias del sistema político, porque vamos a quedarnos con una propuesta muy ambiciosa y una frustración tan grande como la propuesta.
La autocrítica que hay que hacerse es que durante los años en que nosotros fuimos Gobierno hicimos muchas reformas dentro del ámbito que el sistema permitía, pero hubo poco énfasis en lo que estábamos pudiendo hacer en los temas que la ciudadanía nos pedía.. La permanencia de esos obstáculos iba a llevarnos a una crisis de representación y una frustración muy grande en la ciudadanía, esa la gran cuenta pendiente que se está pagando hoy, porque hay una generación que simplemente no cree que estas reformas hayan sido queridas por los actores de la Concertación, porque nunca estuvieron a la cabeza de la agenda, siempre estuvieron como una declaración de intenciones que nunca se tradujo en realidad. Ahora, la experiencia de Gobierno permite hacer muchas cosas por el país, pero en realidad te aleja del diálogo horizontal con el país, te pone en una posición de jerarquía que te impide conversar. Tuvimos una gran falla al dejar de lado la política, toda nuestra acción estuvo volcada a la tarea de Gobierno y el trabajo político que se debe hacer con los partidos, en diálogo con las organizaciones, en la formación de nuevos liderazgos, estuvo extremadamente postergada, debilitada y precarizada durante los años que fuimos Gobierno y de eso también estamos pagando una cuenta.
2.- Entendiendo que los cambios no sólo se logran desde la movilización social, por el contrario, se requiere de una movilidad transversal para alcanzar ciertos objetivos ¿Cómo explica su partido la desconfianza hacia la política institucional? y ¿qué le proponen a la ciudadanía para enfrentar ese descontento y lograr cambios?
No hay atajos para superar las desconfianzas, se superan paso a paso. Hay que construir una historia común de compromisos cumplidos y de diálogos que hayan sido fecundos para ir construyendo esas confianzas. Hay gestos que son importantes, los partidos de la Concertación hicieron uno y esperamos que sirva, que tiene que ver con mostrar un compromiso y ponerlo en práctica respecto de esas reformas que implican un desprendimiento del poder del mundo político a favor de los ciudadanos.
Mucha gente desconfía de que se logre la inscripción automática porque trae incertidumbre o que vaya a cambiarse el sistema binominal porque le resta seguridad a la re-elección de muchos parlamentarios. Nosotros hemos tomado el compromiso de hacer una serie de acciones que van a ser muy decisivas, contundentes e inequívocas en mostrar que vamos a priorizar esas reformas. Esos gestos ayudan como también el plantearse autocríticamente respecto de muchas de las cosas que el mundo social ha cuestionado, de lo que ha sido nuestra trayectoria política como coalición o nuestros partidos, pero todos esos gestos que ayudan no son un atajo frente a la actual demanda. El único camino que sirve es la construcción de experiencias compartidas positivas desde el punto de vista de generar nuevas confianzas, cumplir compromisos y adoptar decisiones en conjunto y respetarlas.
El mundo político nuestro ha respaldado al movimiento social y, especialmente, a los estudiantes. Ha presentado proyectos que van en la línea de lo que se ha estado sugiriendo, oponiéndose a la actitud autoritaria o tozuda del Gobierno contra la agenda del movimiento social, pero todos esos esfuerzos no cuajan suficiente en este clima de desconfianza y desencanto, caen en el vacío.
3.- En esa misma línea, las mujeres por años han demandado mayores espacios de participación, un debate serio en torno a los derechos sexuales y reproductivos, aborto terapéutico, entre otros. Frente a esas demandas ¿Cuál es la respuesta que su partido entrega a las mujeres chilenas?
En un acuerdo social, a favor de la igualdad y contra los abusos, uno de los temas centrales es una política de acción positiva que busque hacer realidad la igualdad de la mujer.
En Chile se han dado varios pasos culturales y simbólicos, legitimando plenamente el rol de la mujer, pero en la práctica social se siguen reproduciendo características que eran propias de una época, en que se pensaba que la mujer estaba para ciertas tareas y para otras no, eso se expresa en todos los planos. El más importante es en la participación laboral, porque la independencia económica es la base para muchas otras independencias, como ejemplo, para una relación igualitaria en la pareja, un equilibrio más compartido en las tareas domésticas, para las decisiones sobre la sexualidad mucho más autónoma, entre otras.
En Chile ahí es donde tenemos el mayor retraso. Pondría en primer lugar el acceso al trabajo y la igualdad en las remuneraciones. Por otra parte, tenemos todo el tema de la representación, donde el problema no es político, el problema es en toda la estructura de poder de la sociedad y es lo mismo que sucede en los directorios de las empresas, los consejos directivos de las universidades, en las cabezas de las organizaciones sindicales, en el mundo de la cultura. En el PPD, en estos temas hay una historia de consistencia y prioridad, por suerte el clima del país ha ido siendo cada vez más favorable a las demandas de las mujeres. Creo que lo sucedido en el último tiempo profundiza eso y hay que dar un zarpazo en la próxima vuelta con los temas que están pendientes en materia de cuotas, en los roles directivos y sueldo de las mujeres, y, aunque existe este clima favorable, hay un Gobierno que no les otorga ninguna prioridad.
Respecto al debate en torno al aborto terapéutico, en el PPD hay bastante claridad. Desde mi punto de vista, no creo que haya problemas de conciencia, pero sí problemas de prejuicio. El aborto terapéutico consiste en darle a los médicos la facultad para hacer su trabajo, sin estar amenazados de una posible condena por aborto, cuando toman decisiones que tienen que ver con preservar la vida que está amenazada o detener el desarrollo de un embarazo que claramente no conduce a una vida. Nuestros parlamentarios en el Senado están apoyando el debate y los proyectos, pero además en el PPD hay una postura mayoritaria que cree que en Chile hay que dar una discusión sobre el aborto, no terapéutico, sino que el aborto en si mismo, porque es una realidad, es un problema social que en Chile está tapado por la penalización. Pero sabemos que en el país hay abortos todos los días, que reproducen las desigualdades de la sociedad, que amenazan la vida de las mujeres de más escasos recursos, mujeres que terminan en la cárcel y mi postura personal es que la penalización no es una herramienta que tenga ninguna virtud en el tratamiento del aborto.
Diputado Osvaldo Andrade, Presidente del Partido Socialista.

1.- Durante los últimos años, se asiste a una crisis de representatividad de los partidos políticos con la ciudadanía. Así también se ha expresado en distintos sondeos de opinión ¿Cuál es la respuesta de su partido para canalizar las actuales demandas de los movimientos sociales chilenos?
La crisis de representación es un fenómeno que tiene bastantes años y no sólo tiene que ver con la crisis de los partidos políticos, sino con una ciudadanía que tiene mayores niveles de información y al mismo tiempo valoración de su condición de ciudadano, con capacidad de pedir y exigir. Esto tiene mucho que ver con la naturaleza de la transición chilena. Diría que con el Gobierno de la ex Presidenta Bachelet, donde los derechos sociales, la ciudadanía como un factor central, la participación en la vida en general y en la política en particular, se transformaron en valores que hace un tiempo atrás no tenían la misma entidad.
En consecuencia, nos enfrentamos a una ciudadanía más activa y bastante más politizada desde el punto de vista de los temas de la sociedad. Hoy en día se puede actuar en política en Chile sin necesidad de estar en un partido, ya sea a través de una organización social, a través de un movimiento, una entidad que incluso puede ser transitoria, y puede ser mucho más atractivo, porque no implica un compromiso social respecto a un tema en particular o a una parte de la agenda pública. Estar en un partido significa un compromiso más amplio, más focalizante respecto a un mundo o a un modelo de país al que se aspira, porque la ciudadanía espera de los partidos una cierta opción de modelo. Por eso, siento que a la ciudadanía le es más fácil militar –por decirlo de algún modo- en este otro tipo de actividades y no en partidos políticos, que tienen un nivel de exigencia mayor.
El desafío del Partido Socialista es hacerse cargo de esta realidad, estableciendo métodos de participación al interior de nuestra colectividad y que no es sólo, la militancia que conocemos históricamente. Por otra parte, tener un tipo de articulación con los movimientos sociales que no van a militar en el partido, pero que sí con el PS se puede realizar acciones políticas, toda vez que se tengan propósitos políticos comunes. Esto implica no intentar desactivar la autonomía de los movimientos, mucho menos conducirlo, más bien significa articularse con ellos. Entiendo que eso a los partidos políticos les cuesta, sobre todo a partidos con una trayectoria mayor como es el caso del Partido Socialista.
2.- Entendiendo que los cambios no sólo se logran desde la movilización social, por el contrario, se requiere de una movilidad transversal para alcanzar ciertos objetivos ¿Cómo explica su partido la desconfianza hacia la política institucional? y ¿qué le proponen a la ciudadanía para enfrentar ese descontento y lograr cambios?
Tenemos que poner la atención en varios focos. Primero, establecer un tipo de articulación, que tenga entidad, que se institucionalice, respetando su autonomía, porque es importante su reivindicación, tanto para el movimiento social como para el partido que corresponda, con una perspectiva de trabajo permanente.
Asimismo, debemos tener la capacidad de vincular una demanda de tipo estructural, que nos está pidiendo la sociedad, con la política. Los movimientos sociales pueden tener opinión política, pero no tienen conducta política, porque es propia de los partidos que son capaces de articular y generar mayorías, para que los cambios que se pretenden se puedan materializar, de lo contrario, sólo será un ejercicio académico y los partidos políticos no están para eso. Una cosa con la otra es absolutamente vital.
Por otra parte, es importante ir generando puentes para nuevas generaciones, nuevos rostros. La forma de encarar las actuales demandas es estar dispuesto a entregar cuotas de poder, lo que se traduce en reconocer otros liderazgos, asumirlos, generar condiciones para que esos liderazgos se desarrollen y no ser un obstáculo para ello. Esto es fácil decirlo desde la teoría, pero no es tan fácil desde la realidad de las cosas, porque nadie está dispuesto a entregar poder con mucha facilidad.
3.- En esa misma línea, las mujeres por años han demandado mayores espacios de participación, un debate serio en torno a los derechos sexuales y reproductivos, aborto terapéutico, entre otros. Frente a esas demandas ¿Cuál es la respuesta que su partido entrega a las mujeres chilenas?
Para los partidos que tienen historia larga, como es el caso del Partido Socialista, no le es natural este tipo de reivindicaciones más nuevas. No digo que no hayan existido en la historia, sino que ahora han aflorado como una demanda social más sostenida.
Los temas medioambientales, de género, pueblos originarios -para partidos de la izquierda histórica-tradicional- no nos fluyen con naturalidad. No es el caso el tema laboral, porque está en el ADN del socialismo y por ello que debemos esforzarnos (estoy interesando en que así sea a pesar de provenir del viejo tronco), en hacernos cargo de esta nueva situación.
El movimiento de mujeres tiene que ser comprensivo con este escenario. Esto no siempre tiene la velocidad que probablemente el movimiento de mujeres quisiera, pero deben jugar a ser un factor importante y de presión permanente. El Partido Socialista es una máquina que ha vivido mucho y tiene ciertos anquilosamientos. Encontrar el ritmo que sea más conducente es parte del desafío, y en lo que a la actual conducción se refiere, tenemos amplia necesidad de generar condiciones para que se puedan desarrollar estos temas.
Para un partido como el nuestro, que tiene una vieja tradición marxista, la reivindicación de género está demandada en un esquema de clase. Poder articular las dos características puede ser una buena manera de que el socialismo se entienda con el movimiento de mujeres.
Senador Ignacio Walker. Presidente de la Democracia Cristiana.

1.- Los últimos años han hecho visible una crisis de representación de los partidos políticos con respecto a la ciudadanía. Así lo revelan numerosas encuestas de opinión ¿Cuál es el análisis que hace su partido de esta situación y cómo piensa responder para canalizar las actuales demandas de los movimientos sociales chilenos?
La crisis de representación de la política, los partidos, el parlamento, es un hecho de la causa, dentro y fuera de Chile. Hay una sola forma de hacerle frente: reformas político-institucionales que signifiquen una nueva Constitución que goce de una legitimidad suficiente -soy partidario de la Comisión Bicameral Parlamentaria propuesta por Zaldívar-Escalona más que de una Asamblea Constituyente-, sustitución del binominal por un sistema electoral de representación proporcional corregido, primarias para la elección de cargos de representación popular, democracia interna de los partidos, normas que velen por equidad de género en la elección de candidatos, fin a los quórum especiales o "super mayorías", lo que en la práctica ha devenido en veto de la minoría, entre otros.
2.- Entendiendo que los cambios no sólo se logran desde la movilización social, por el contrario, que los partidos son actores necesarios en nuestro sistema político para implementar ciertos cambios. ¿Qué caminos le está proponiendo su partido a la ciudadanía para superar esa desconfianza y permitir alianzas que conduzcan a los cambios que los movimientos proponen?
Todos los anteriores. La gran crisis de la política y de la representación es la brecha o distancia entre el mundo político y el mundo social. Eso se logra con diálogo, más que con monólogos, puentes que rompen el hielo y sobretodo entendiendo que la política ya no se agota en la relación entre gobierno y oposición, sino en el diálogo con los actores sociales.
3.-En esa misma línea, las mujeres por años han demandado mayores espacios de participación, un debate serio en torno a los derechos sexuales y reproductivos, y aborto terapéutico, entre otros. Frente a esas demandas ¿Cuál es la respuesta que su partido entrega a las mujeres chilenas?
Todos esos temas, y otros, son parte de nuestra agenda, no hay vetos ni temas vedados ni exclusiones. El Congreso Partidario de 2007 contiene definiciones muy precisas y estamos impulsando una agenda legislativa entre muchos de ellos. Dicho lo anterior, hay una subrepresentación de las mujeres en nuestra estructura partidaria y en los cargos de representación popular en la DC que es necesario corregir.
Senador José Antonio Gómez, Presidente del Partido Radical Social Demócrata, PRSD.

1.- Durante los últimos años, se asiste a una crisis de representatividad de los partidos políticos con la ciudadanía. Así también se ha expresado en distintos sondeos de opinión ¿Cuál es la respuesta de su partido para canalizar las actuales demandas de los movimientos sociales chilenos?
Efectivamente tenemos una crisis de representatividad, la ciudadanía siente que lo que hacen los parlamentarios no tiene correlato con lo que están pensando o demandando. Por lo tanto, somos partidarios de que existan normas que permitan el plebiscito, la iniciativa popular de ley, que se modifique la Constitución para efectos que se modifique el sistema binominal, se terminen las reelecciones permanentes, modificación a la ley de partidos para que efectivamente exista mayor democracia en las instituciones que se dedican a la política. En definitiva, hay que hacer un cambio profundo en la política, en el ámbito de la legislación y que se democratice realmente, en función de la representatividad que la gente está exigiendo hoy en día.
Tras el término de la dictadura hicimos todo aquello que era posible, pero no hicimos lo necesario. No hicimos el esfuerzo de romper con los abusos, cambiar un sistema social que es desigual y un ejemplo claro es la educación, también lo que pasa en salud. Yo tengo una autocritica absoluta de lo que hicimos desde ese punto de vista, no fuimos capaces de marcar las diferencias, daba lo mismo si se era de la Concertación o de la Alianza, porque no había un matiz de diferencia, Claro hicimos un esfuerzo en materia previsional, pero en la estructura del Estado, la estructura de los abusos los dejamos todo igual y ese fue un gran error de nuestra parte.
2.- Entendiendo que los cambios no sólo se logran desde la movilización social, por el contrario, se requiere de una movilidad transversal para alcanzar ciertos objetivos ¿Cómo explica su partido la desconfianza hacia la política institucional? y ¿qué le proponen a la ciudadanía para enfrentar ese descontento y lograr cambios?
Esto tiene una raíz histórica. Desgraciadamente la opinión pública no conoce las actividades políticas, sino a través de aquellas que se publicitan de mala manera, por las dificultades que tienen los parlamentarios, los partidos, pero nadie explica ¿qué hace la política? ¿qué hace el político? ¿cuál es su trabajo? ¿cuál es la función que desempeña? No hay que olvidar que por años, en la dictadura militar, se habló “pestes” de los políticos. Eso cambió en los primeros años de la democracia, pero fue decayendo y creo que tenemos que hacer una labor, desde un punto de vista ciudadano, de información, de conocimiento, que se entienda que un parlamentario no es un alcalde, no es el Ejecutivo, no tiene facultades suficientes para responder a las necesidades de la opinión pública y eso la gente no lo sabe. Si uno mira las capacidades de legislación, son difíciles y hay una mirada de información y educación que se debe transformar, para que la gente valore lo público, valore lo político.
La única manera de que las cosas se miren de una forma distinta es que todos pongamos de nuestra parte, en algo que nosotros denominamos el desprendimiento del poder. Esto significa que, si se aprueba el voto voluntario y la inscripción automática, tendremos casi cinco millones de jóvenes que podrán participar, que en los campos de la política se abran los espacios, que no sean siempre los mismos, que existan otras personas que puedan participar disputando el voto popular, no tiene porque ser una designación, sino una disputa entre los antiguos y los nuevos. Creo que en ese camino hay que tratar de hacer las reformas, ojalá consensuadas, para poder hacer los cambios que la gente espera de la política.
3.- En esa misma línea, las mujeres por años han demandado mayores espacios de participación, un debate serio en torno a los derechos sexuales y reproductivos, aborto terapéutico, entre otros. Frente a esas demandas ¿Cuál es la respuesta que su partido entrega a las mujeres chilenas?
Tengo la convicción de que la sociedad actual no acepta diferencias entre un hombre y una mujer en ningún ámbito, desde el punto de vista conceptual, porque en la realidad, las diferencias existen y eso es lo que hay que romper. Se discrimina a la mujer en materia salarial, en los horarios, existe en los trabajos que desempeñan, en el ámbito político también. Por lo tanto, la respuesta nuestra es que se debe hacer una transformación, no desde el punto de vista del concepto, sino que desde el punto de vista de la realidad.
No es fácil en la política abrir los campos, los espacios de participación y las competencias. Esta es una sociedad absolutamente rígida en lo político, en el ámbito de cuantos hombres participan en esto, pero creo que hay que ir a los cambios concretos.
Estoy convencido que los derechos sexuales y reproductivos y el aborto son temas que tenemos que discutir en profundidad, pero no desde la perspectiva mía, sino que desde la participación y de quienes tienen un mayor rol en esas materias. Nosotros estamos atrasados en eso, somos muchos los machistas en el ámbito político, social, pero las cosas van avanzando.
En relación al aborto terapéutico, el Partido Radical está totalmente de acuerdo, porque es una decisión que debe ser tomada fundamentalmente por la mujer y la familia, no tiene que ser el Estado quien determine si es delito o no es delito. En consecuencia, estamos por legislar sobre la materia.
Diputado Guillermo Teillier, Presidente del Partido Comunista.

1.- Durante los últimos años, se asiste a una crisis de representatividad de los partidos políticos con la ciudadanía. Así también se ha expresado en distintos sondeos de opinión ¿Cuál es la respuesta de su partido para canalizar las actuales demandas de los movimientos sociales chilenos?
Nosotros estamos muy contentos con lo que está sucediendo hoy en día. Vemos un movimiento social que es portador de muchos de los objetivos que el Partido Comunista se ha propuesto en los últimos 20 años y que esta movilización logra poner en la palestra, de forma privilegiada, temas como cambios a la Constitución, al sistema electoral, el plebiscito como un instrumento para dirimir las diferencias, la soberanía económica, los recursos económicos, reforma tributaria, entre otros. Son temas que no eran de común ocurrencia para la ciudadanía, pero que ahora se expresan en las encuestas, develando que sin transformaciones de fondo será difícil alcanzar cambios, que incluso las propias movilizaciones sociales puedan cumplir con los objetivos que tienen que ver con los derechos de las personas, por ejemplo, el derecho a la educación, el derecho a vivir en un medioambiente sano, el derecho a la autodeterminación de los pueblos originarios y la igualdad de género.
Como Partido Comunista, hemos preconizado estos cambios políticos desde que cayó la dictadura y no hemos cejado en ello. No hay pacto electoral en el que no hayamos puesto estos puntos sobre la mesa y creo que con eso hemos contribuido a hacer conciencia en las nuevas generaciones. Esto demuestra el crecimiento que el partido ha tenido entre los jóvenes, y las Juventudes Comunistas es una de las organizaciones políticas más grande que existen y está bien organizada, tiene varios liderazgos importantes para el movimiento estudiantil y para el movimiento social.
En el caso de la educación pública, el Partido Comunista la ha defendido hace muchos años. Reconocemos que a los temas medioambientales y de género entramos con cierto retraso, pero no quiere decir que recién estemos preocupados de ellos. De hecho, yo integro la Comisión de Medio Ambiente de la Cámara de Diputados y desde ahí hemos contribuido a generar nuevas leyes, porque creemos que son derechos ciudadanos. También está el derecho a la salud y los derechos laborales que afectan, principalmente, a los trabajadores y el Caso La Polar es un reflejo de las desigualdades en el país.
Respecto de los pueblos originarios existe un imperativo en la restitución de tierras. Desde el Partido Comunista estamos por el reconocimiento constitucional del Pueblo Mapuche y, pese a que Chile recién aparece refrendando el artículo 169 de la OIT, éste no otorga autonomía, pero obliga a los países que lo suscriben a hacer consultas a los pueblos originarios en todo lo que compete a su destino y derechos, y eso el Estado chileno no lo está cumpliendo.
En consecuencia, el Partido Comunista ha sido parte de esta crisis de representatividad porque nunca fuimos representados, es decir, estábamos excluidos. Después de mucho esfuerzo, de un pacto instrumental, porque se dieron las condiciones políticas tenemos representación parlamentaria, pero eso no significa que estemos disputando el poder. Es por eso que nos sentimos parte del movimiento social, parte del movimiento estudiantil, parte de la lucha de los trabajadores y nos sentimos ajenos. Podrán decir cualquier cosa del partido, pero nunca que no hemos estado defendiendo los derechos ciudadanos.
2.- Entendiendo que los cambios no sólo se logran desde la movilización social, por el contrario, se requiere de una movilidad transversal para alcanzar ciertos objetivos ¿Cómo explica su partido la desconfianza hacia la política institucional? y ¿qué le proponen a la ciudadanía para enfrentar ese descontento y lograr cambios?
La lucha social se transforma en lucha política finalmente, y serán los partidos actuales los que representen esa lucha política, o serán otros, no lo sabemos. La historia nos dice que los grandes movimientos sociales se transforman en movimientos políticos o en movimientos político-sociales.
Ahora, ¿por qué la desconfianza en la política de los partidos? Yo creo que viene desde el tiempo de la dictadura. Por una parte, la dictadura instauró la desconfianza en la política de los partidos y tras su termino se genera la esperanza, la necesidad de un renacer y se ofrece a las personas, que habían sufrido mucho, un programa de transformaciones profundas. En los primeros gobiernos de la Concertación incluso se habla de renacionalización del Cobre, cambiar la Constitución, se habla de un sistema electoral proporcional, instalar una plena democracia. Sin embargo, al corto tiempo, esas promesas quedan bajo la alfombra y la Concertación se enriela en los marco de los sistemas neoliberales que hoy están en crisis en el mundo entero. Por lo tanto, quedan muchos derechos políticos y sociales excluidos de la agenda política.
El actual sistema político, en tanto, no permite que un partido minoritario o un movimiento que quiera desarrollarse con ideas nuevas, pueda llegar al Parlamento. La gente sabe que los dos grandes conglomerados políticos son los que estarán ocupando cargos parlamentarios y eso decepciona a las personas. Basta observar como decrece el número de inscritos en los registros electorales, es decir, alrededor de 5 millones de personas que están en edad de votar no se encuentran inscritas. Las últimas elecciones también nos mostraron un aumento en los votos nulos y blancos. Por tanto, la composición del Parlamento también es un tema importante a discutir. No hay ningún trabajador que represente a las clases sociales más postergadas y la gente comienza a desconfiar, porque siente que el Congreso está alejado de sus intereses, que los parlamentarios no son representativos de la ciudadanía y, además, los partidos políticos también están distanciados. Ahora, el Partido Comunista no ha decrecido en cuanto a adhesión, ha ido aumentado poco a poco y así lo muestran las encuestas, aunque si bien no hablan del Partido Comunista, si hablan de la izquierda.
La pregunta que surge es ¿cómo devolverle la confianza a las personas? Lo que nosotros estamos diciendo es que, ante un Gobierno de derecha –la representación más genuina del modelo neoliberal- debe lograr converger una fuerza opositora política y social, que recoja las demandas que hoy están en la calle, que esté dispuesta a compartir espacios de poder. No existe otra manera, porque son los hechos los que mandan, entonces se debe cumplir con la representación popular.
3.- En esa misma línea, las mujeres por años han demandado mayores espacios de participación, un debate serio en torno a los derechos sexuales y reproductivos, aborto terapéutico, entre otros. Frente a esas demandas ¿Cuál es la respuesta que su partido entrega a las mujeres chilenas?
En igualdad de género hemos tenido y tenemos grandes figuras. Sin embargo, sabemos que estamos atrasados en la consideración de los derechos de la mujer, pero la figura de Gladys Marín nos ayudó mucho. Recientemente, fue electa como Secretaria General de las Juventudes Comunistas, Karol Cariola, una mujer joven. Tenemos una alcaldesa y la mayoría de nuestras concejalas son mujeres. En ese sentido, se está dando un paso importante en como participa la mujer dentro del Partido Comunista. Y si bien estamos por otorgar mayores espacios de participación, tenemos claro que estos se deben ganar y no regalar. A las mujeres del partido no les gusta la política de paridad, señalan que es un menosprecio hacia la mujer.
Frente a la violencia intrafamiliar, el Partido Comunista está dispuesto a realizar una campaña interna, porque si hacemos un estudio al interior de los partidos, sabemos que nos vamos a encontrar con hechos de violencia. Creemos que se les puede recomendar a muchos hombres asistir a tratamientos y también sancionar a quien incurra en un acto de violencia intrafamiliar.
Por otra parte, reconocemos los derechos y la igualdad entre hombres y mujeres. Los derechos reproductivos, porque las mujeres tienen pleno derecho sobre el uso de sus cuerpos y lo mismo en relación a la maternidad. Al mismo tiempo, somos partidarios de que se despenalice el aborto o por lo menos, debería existir el aborto terapéutico y sabemos lo complejo que es legislar respecto de ello.
A nosotros nos parece que el matrimonio entre personas del mismo sexo debe estar dentro de los derechos igualitarios para todos. No está consagrado en la Constitución y tampoco lo consagra el proyecto de ley enviado por el Gobierno. Si bien es un avance, no están contemplados los derechos plenos y es por eso que, desde ya, tenemos contemplado hacer un par de indicaciones.
Senador Alejandro Navarro. Presidente del Movimiento Amplio Social, MAS.

1.- Durante los últimos años, se asiste a una crisis de representatividad de los partidos políticos con la ciudadanía. Así también se ha expresado en distintos sondeos de opinión ¿Cuál es la respuesta de su partido para canalizar las actuales demandas de los movimientos sociales chilenos?
El MAS tomó definiciones tempranas al momento de constituirse, es decir, nos formamos como un Movimiento Amplio y Social porque creemos que los partidos enfrentan una crisis profunda y, si bien no van a desaparecer, sufrirán importantes modificaciones en el transcurso de los próximos años, dado que la estructura societal en la cual se construyeron en el pasado, ha variado considerablemente.
El MAS aspira a incorporar, dentro de quehacer político, a los dirigentes y sus organizaciones con plenos derechos y deberes, es decir, de la militancia individual a la militancia colectiva. Al crear un movimiento, donde quienes lo conducen son esencialmente dirigentes sociales, juveniles y de los más variados sectores, se da cuerpo y estructura a una demanda social, hacía la política nacional.
2.- Entendiendo que los cambios no sólo se logran desde la movilización social, por el contrario, se requiere de una movilidad transversal para alcanzar ciertos objetivos ¿Cómo explica su partido la desconfianza hacia la política institucional? y ¿qué le proponen a la ciudadanía para enfrentar ese descontento y lograr cambios?
La clase política chilena tiene una enfermedad que la conduce cada día más hacía su extinción y esta enfermedad tiene nombre, la Constitución de 1980. El fin de la transición en Chile no se produjo con la llegada de Ricardo Lagos, el primer socialista después de Allende en llegar a La Moneda, ni se establece con la llegada de Sebastián Piñera, el primer derechista después de 50 años. El fin de la transición -tras 17 años de dictadura- lo hace una nueva Constitución, discutida, debatida, evaluada y asumida por todos los chilenos, apuntando a que los partidos políticos entiendan que el sistema binominal los está destruyendo, tal como fue advertido a principios de los años ’90, cuando el adversario no estaba al frente, estaba al lado, desvirtuando la representatividad.
La crisis de representatividad de los partidos políticos tiene su origen en el achatamiento de los mismos y su extremo conservadurismo, pero también en el actual sistema toda vez que garantiza que 66% es igual a 33% y, como pasa hoy, genera que temas como la gratuidad en la educación donde un 80% está a favor y un 20% en contra, instalando el debate por parte del Gobierno, en el Parlamento donde hay un empate de las fuerzas políticas. Este es el escenario donde los temas no se resuelven, sino que se estancan.
En consecuencia, la crisis y el agotamiento comenzaron hace mucho tiempo. Fui parte de los díscolos, comenzamos el proceso de cambio desde adentro y eso no fue posible, porque en definitiva, demasiado tiempo en el poder obnibuló a muchos y por cierto, demasiado tiempo en La Moneda los terminó por volver cómodos y alejarse de la ciudadanía. Mi autocrítica, es no haber sido más duro, no haber anticipado este proceso mucho antes, porque los vínculos de nacimiento cuestan mucho cortarlos. Sin embargo, hicimos una opción por la ciudadanía, creo que el duelo de la derrota de la Concertación aún no termina y permanecen rasgos de soberbia que se expresan hoy día en este dispar comportamiento de la Concertación frente a los temas relevantes como la gratuidad o el fin al lucro y las demandas sociales en general.
3.- En esa misma línea, las mujeres por años han demandado mayores espacios de participación, un debate serio en torno a los derechos sexuales y reproductivos, aborto terapéutico, entre otros. Frente a esas demandas ¿Cuál es la respuesta que su partido entrega a las mujeres chilenas?
El MAS se declara partidario del aborto terapéutico en los casos calificados, tal como se ha expresado, porque se trata de salvar una vida, no de destruir una vida. Creemos que esa es una garantía que el Estado debe brindar a las mujeres y también al niño que está por nacer. Las denuncias contra atentados a la vida o malformación de valores no tienen cabida. Este conjunto de derechos tiene que establecerse en una ley, pero reconozco que aún estamos en una sociedad muy conservadora.
Chile se demoró más de 100 años en tener una ley de divorcio, convirtiéndonos en un reducto del catolicismo, que yo respeto, pero que no es parte del Estado chileno desde 1925. Por lo tanto, desde el MAS aspiramos a una sociedad laica, plural, transversal, donde se respete la libertad de género, en especial terminar con altas cifras de discriminación que afectan de manera importante a las mujeres.
Hemos dicho que el debate sobre el matrimonio entre personas del mismo sexo es legítimo, aunque creo que no hay muchas condiciones para poner la discusión en la Comisión de Constitución del Senado, con las mayorías que en ese espacio se establecen. Nuestra sociedad se define mayoritariamente católica, pero creo que es posible conciliar la fe con las libertades.
Marco Enríquez-Ominami. Presidente del Partido Progresista, PRO.

1.- Durante los últimos años, se asiste a una crisis de representatividad de los partidos políticos con la ciudadanía. Así también se ha expresado en distintos sondeos de opinión ¿Cuál es la respuesta de su partido para canalizar las actuales demandas de los movimientos sociales chilenos?
Los progresistas, creemos que la crisis de representatividad de los partidos políticos tiene su raíz histórica desde la realización del plebiscito del año 88, y en el referéndum sobre reformas constitucionales del 89, donde se confirmó el grueso de normas que acotan la democracia. En esos dos años se selló un sistema político donde la democracia electiva ya no es efectiva. Donde la democracia representativa es sólo un dispositivo para dirimir conflictos entre partidos.
Hemos propuesto hace años -y ahora desde la legalidad o formalidad que nos da ser un partido- seis grandes ejes de reformas. La primera y la más sustantiva, el apoyo decidido a una Asamblea Constituyente que permite pensar las reglas de nuestra democracia, no sólo pronunciarnos sobre las decisiones. También proponemos, mediante Asamblea Constituyente o mediante Reformas Constitucionales sustantivas, disminuir el presidencialismo exacerbado que nos rige, implementar un federalismo atenuado, una nueva ley electoral que derribe el sistema binominal y lo cambie por un sistema proporcional, con inscripción automática y voto voluntario, con voto para los chilenos en el extranjero, así como con una solución efectiva para la asimetría legal y jurídica entre el Estado de Chile y los pueblos indígenas.
Por otra parte, proponemos una nueva ley de partidos que aumente la transparencia y trazabilidad de instituciones esenciales para la democracia: los partidos. Por último, agregamos un compromiso con una mejora decisiva en el proceso de evaluación de políticas públicas dentro de una ambiciosa agenda, que haga del Estado un brazo eficiente.
2.- Entendiendo que los cambios no sólo se logran desde la movilización social, por el contrario, se requiere de una movilidad transversal para alcanzar ciertos objetivos ¿Cómo explica su partido la desconfianza hacia la política institucional? y ¿qué le proponen a la ciudadanía para enfrentar ese descontento y lograr cambios?
Creemos que el mejor camino es el programático. El camino del proyecto, no de los pactos. Proponemos un nuevo proyecto en la oposición, pero respondiendo siempre una gran pregunta, ¿para qué el poder?
En segundo lugar, proponemos un procedimiento participativo para construir una fuerza amplia progresista: las primarias nacionales, vinculantes y abiertas. Y, por último, proponemos que lo anterior se haga en un marco de respeto.
Desde el Partido Progresista hemos extendido invitaciones a toda las fuerzas críticas a debatir documentos programáticos, a fin de corregir los temas que hoy afectan a la ciudadanía y que han sido el detonante de una gran movilización social.
3.- En esa misma línea, las mujeres por años han demandado mayores espacios de participación, un debate serio en torno a los derechos sexuales y reproductivos, aborto terapéutico, entre otros. Frente a esas demandas ¿Cuál es la respuesta que su partido entrega a las mujeres chilenas?
Las mujeres en el Partido Progresista, y en la sociedad actual, cumplen un rol protagónico y fundamental en nuestro quehacer. En el PRO está garantizado un importante porcentaje de participación de mujeres en todas las instancias de conducción y dirección orgánica. Dentro de nuestro “estado de derecho” nos autoimpusimos, nosotros y nosotras, paridad progresiva. Con la política de discriminación positiva garantizamos la participación de un porcentaje importante de mujeres, jóvenes y minorías étnicas.
En cuanto a los derechos de la mujer, queremos aportar más allá de los derechos sexuales reproductivos, aborto terapéutico y píldora del día después. Nuestras propuestas programáticas, van en dirección a que a las mujeres se les reconozcan sus derechos ciudadanos en igualdad de condiciones que a los hombres, y que ello contemple todos los ámbitos de la vida nacional. En resumen somos fanáticos del derecho a decidir.
Carlos Olivares. Presidente del Partido Regionalista Independiente, PRI.

1.- Durante los últimos años, se asiste a una crisis de representatividad de los partidos políticos con la ciudadanía. Así también se ha expresado en distintos sondeos de opinión ¿Cuál es la respuesta de su partido para canalizar las actuales demandas de los movimientos sociales chilenos?
El hecho de haber inscrito al Partido Regionalista Independiente, PRI, a nivel nacional, demuestra que nos dimos cuenta hace mucho tiempo de la crisis de representación de los partidos políticos. Las demandas de los movimientos ciudadanos son el reflejo de las desigualdades en nuestra sociedad que cada vez exigen con mayor fuerza sus derechos.
Creemos que nuestro partido no sólo debe hacer suyas las exigencias, sino que debe abrirse a la ciudadanía. El PRI puede ser un instrumento de cambio.
2.- Entendiendo que los cambios no sólo se logran desde la movilización social, por el contrario, se requiere de una movilidad transversal para alcanzar ciertos objetivos ¿Cómo explica su partido la desconfianza hacia la política institucional? y ¿qué le proponen a la ciudadanía para enfrentar ese descontento y lograr cambios?
Para superar las desconfianzas, lo más importante es que la base programática de nuestro partido sintonice con las aspiraciones de los movimientos ciudadanos. Es indispensable que nuestro partido impulse cambios sustanciales al modelo político y económico. Por ejemplo, regionalismo, fin al sistema binominal, reforma tributaria y el establecimiento del plebiscito son algunos de los temas en donde el PRI se encontrará trabajando junto a la ciudadanía.
3.- En esa misma línea, las mujeres por años han demandado mayores espacios de participación, un debate serio en torno a los derechos sexuales y reproductivos, aborto terapéutico, entre otros. Frente a esas demandas ¿Cuál es la respuesta que su partido entrega a las mujeres chilenas?
Es importante que la mujer chilena tenga certezas respecto de los temas planteados. Un debate serio incluye acceso a los medios de comunicación para todos los actores que tienen algo que decir en temas tan relevantes como el aborto terapéutico.
En este debate deben estar presentes todas las visiones y se debe establecer un mecanismo que resuelva, dando cuenta de lo que la mayoría del país quiere. Muchos de estos temas podrían ser objeto de un plebiscito.
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