
Cunde la insatisfacción popular por el desempeño del Gobierno y también de la Oposición, que parece revelar un profundo cuestionamiento al sistema político heredado de la dictadura, corregido, pero no sustituido en más de 20 años. La ciudadanía no se siente representada y hoy se levanta en una serie de movilizaciones sociales que pugnan por hacer visibles demandas y propuestas.
Chile –al igual que otros países- asiste a una efervescencia social que se expresa en movilizaciones de estudiantes secundarios y universitarios, de grupos ambientalistas, regionalistas, de la diversidad sexual, entre otros. Haciéndose cargo de su tarea ciudadana, más allá de hacer peticiones ofrece nuevas propuestas de sociedad.
Los motivos de las protestas son tan diversos como las formas de protestar. Asimismo, estas movilizaciones, respondiendo a acontecimientos contingentes y puntuales, convergen no como ejercicios aislados, sino más bien como una oportunidad para expresar el malestar de amplios sectores ciudadanos.
No basta ofrecer o mostrar crecimiento económico para contrarrestar el hastío, cuando existe una crisis de representatividad y un rechazo permanente a la clase política. No es una paradoja que la movilización ciudadana crezca dando paso a un nuevo momento histórico para el país. Tampoco resulta extraño que se exija una nueva Constitución y que se instale en consignas y pancartas. En lo inmediato, la movilización ciudadana ofrece un nuevo aire, que augura cambios que todavía no se dibujan plenamente en el horizonte político y social.
Para reflexionar en torno al momento actual, el Observatorio de Género y Equidad conversó con diversos protagonistas de las actuales movilizaciones. Todas/os reconocen que estamos frente a una sociedad más madura, que exige a sus autoridades una representación efectiva y transparenten sus intereses. Asimismo, demandan y afirman que una movilización social organizada es generadora de grandes cambios.
Camila Vallejo, Presidenta de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile, FECH: “Este es un momento histórico, existe una movilización social de una masividad impresionante, que no se había visto desde el retorno a la democracia”. Leer más
Daniela Isla, Presidenta del Centro de Estudiantes del Liceo Confederación Suiza: “Este movimiento tiene características sólidas, de madurez y es muy prudente”. Leer más
Luis Mariano Rendón, Coordinador de Acción Ecológica: “Nosotros abrimos el espacio a tener derecho a marchar nuevamente por la Alameda y luego eso ha sido consolidado por los otros movimientos”. Leer más
Natividad Llanquileo, Vocera de los Comuneros Mapuche: “Estoy segura que muchos estarían tomando medidas extremas frente al proceso de usurpación de las comunidades”. Leer más
María Robles, Presidenta de la Red de Mujeres del Loa, activa en la movilización de Calama: “La ciudadanía esta cansada, hay una suerte de hastío del comportamiento del mundo político”. Leer más
Verónica González, Presidenta de la Junta de Vecinos “Agüita de La Perdiz”, Concepción: “Yo le haría un llamado de atención a la clase política, “que se pongan los pantalones” y puedan sacar adelante a la gente que aún espera por una respuesta”. Leer más
Kena Lorenzini, sicóloga y fotógrafa feminista: “La sociedad civil organizada puede ser generadora de cambios. Aunque la indiferencia es muy poderosa”. Leer más
Por Fabiola Gutierrez, periodista del Observatorio de Género y Equidad
Camila Vallejo, Presidenta de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile, FECH

1. Frente al actual escenario, en que se subraya una crisis educacional que se ha perpetuado en el tiempo, y si el modelo económico sigue siendo el mismo ¿El actual movimiento universitario tiene características nuevas?
Este es un momento histórico, existe una movilización social de una masividad impresionante, que no se había visto desde el retorno a la democracia y su transversalidad supera el carácter gremial de sus reivindicaciones, la que ha podido converger con otros actores por demandas mucho más profundas al modelo educacional. Eso queda reflejado en que hoy día se suman profesores, académicos, funcionarios, trabajadores, estudiantes secundarios y otros sectores del ámbito productivo del país. Porque constatamos que existe una crisis en la educación y entendemos que es una crisis del modelo, esa es la raíz del problema. Una crisis del sistema político, con una Constitución Política vigente que fue hecha entre cuatro paredes, funcional al Parlamento y un Tribunal Constitucional intervenido, pero tener una Constitución tan antidemocrática en el tiempo, se hace insostenible.
Hoy día planteamos que esta crisis que se ve tanto en el ámbito educacional como en la salud y otras áreas, responde a una crisis del sistema político, a la crisis de la clase política que gobierna y se encuentra coludida con el poder económico, si es que no es lo mismo. Vislumbramos un movimiento que ejerce una presión política mayor, que plantea cuestionamientos de fondo y que tiene una fuerza sorprendente, ya que cada día se suman más actores, esa es la gran diferencia con los movimientos anteriores.
2. Chile, por su propia historia, ha instalado una institucionalidad rígida ¿cómo piensan que pueden conseguir cambios?
Hay que dar pasos significativos en relación a cómo fortalecemos nuestra orgánica, porque no basta con salir a marchar y tener masividad, sino cómo fortalecemos el tejido social con organización, con un nuevo referente más transversal de actores y no convocando a las distintas organizaciones por separado, más bien consolidando una plataforma de lucha común. En eso estamos trabajando, así creemos que podemos romper con esta institucionalidad antidemocrática que hoy rige al Parlamento y que plantea salidas tradicionales a los conflictos. La salida no debe ser tradicional, debe ser ciudadana y se está discutiendo cual será la instancia decisora de este conflicto, sí será a través de una mesa, de un plebiscito o vamos a seguir haciendo presión hasta que las autoridades tengan que ceder de alguna manera.
3. Existe consenso en que asistimos a una crisis de representatividad ¿qué le piden ustedes a la democracia?
Es muy compleja la situación. La clase política es la misma clase económica que está en el poder, existen muchos conflictos de intereses no sólo en la derecha, también en gran parte de la Concertación y no solamente en el ámbito de la educación, entonces es complejo pelear por derechos donde se instala un conflicto ideológico y material.
Por ahí nosotros decimos “transparentemos la situación”, sabemos cuáles son los conflictos de intereses y reconociendo como ciudadanía esa realidad, les pedimos que den un paso al lado para que atiendan los intereses de las grandes mayorías. Sabemos que es un trabajo largo romper con esta institucionalidad y por mientras sabemos que la salida es legislativa, es parlamentaria, porque son ellos los que toman las decisiones, entonces exigimos que ellos sean mandatarios y un paso fundamental será llegar a una Asamblea Constituyente para romper con esta rigidez que no nos representa.
4. ¿Hasta dónde crees que llegará el movimiento universitario y cuáles son sus principales desafíos para alcanzar sus objetivos?
Estamos con toda la disposición, tanto de los estudiantes universitarios como secundarios y profesores, para seguir adelante. Podemos bajar tomas y paros, pero los movimientos volverán a surgir, como estudiantes tenemos un calendario bastante fuerte de movilizaciones este semestre y el próximo se vienen temas importantes para la discusión a nivel parlamentario. Esto no se acabará fácilmente, más aún cuando vemos que los trabajadores se suman con más fuerza. Hasta el momento no le vemos un límite al movimiento social, vemos que crece cada día más.
5. Algunos analistas afirman que existe una sociedad más madura y reflexiva ¿Concuerdan en la idea de un resurgimiento de la “soberanía ciudadana”? ¿Cómo entienden esa “soberanía ciudadana”?
La ciudadanía ha visto que no está sola, que no somos individuos con problemas aislados. Aquí se comparte colectivamente un conjunto de problemáticas y posicionamientos que hacen sentido a la gente y al ver que tenemos una fuerza tan importante, donde las demandas que planteamos son justas y legítimas, existe la idea de poder avanzar con mayor fuerza, o sea, la fuerza está de nuestro lado y ya no se trata de pedir, si no de exigir derechos.
6. ¿Cuáles son las enseñanzas de este proceso de movilización universitario, para el propio movimiento y para la sociedad toda?
Hay un sector que pelea todavía porque entiende que se le ha vulnerado un derecho como cliente, hoy hemos superado un poco eso y hemos tomado una fuerza de carácter gremial.
Por otra parte, siempre se trató de deslegitimar que partiéramos con demandas reivindicativas económicas como las becas, los créditos y después pasáramos al tema más político, cuestionando a los dirigentes por hacer ese traspaso. La gente aprendió que ese camino es necesario, que las grandes transformaciones pasan por demandas políticas, reivindicación más macro y que obviamente con la unidad se pueden lograr grandes cosas, hemos podido superar obstáculos en base a la unidad y eso es positivo para el país.
Daniela Isla, Presidenta del Centro de Estudiantes del Liceo Confederación Suiza

1. Frente al actual escenario, en que se subraya una crisis educacional que se ha perpetuado en el tiempo, y si el modelo económico sigue siendo el mismo ¿el actual movimiento secundario, tiene características nuevas?
Si hablamos en términos de petitorio, yo creo que no ha cambiado en lo absoluto. Si hablamos de características en el reaccionar y el actuar, seguimos funcionando con asambleas, pero el gran cambio que yo he presenciado ha sido la madurez con la cual los dirigentes, que participamos activamente, ejercemos nuestro trabajo y socializamos las demandas estudiantiles. Este movimiento tiene características sólidas, de madurez y es muy prudente.
Hoy nosotros/as hablamos de cambios constitucionales, pero con la misma fuerza que lo hicieran los estudiantes en el 2006. Además, no estamos cayendo en lo explosivo y pese a las críticas nadie puede venir a decirnos que lo estamos haciendo mal, aunque las autoridades no traten con cierto infantilismo. El movimiento estudiantil avanza con mucha fuerza y exige un cambio constitucional, porque a nosotros no nos interesa hablar sólo de un pase escolar, hablamos de cambiar el actual sistema educacional.
A diferencia de 2006, creemos que hablamos con una mayor seriedad, tenemos cosas claras que hemos puesto en el tapete de la discusión y peticiones concretas. Nosotros estamos pensando a más largo plazo, no sólo queremos detenernos en algo coyuntural, queremos cambios profundos y estructurales, porque hubo avances en el 2006 a medias, pero los hubo y hay que seguir avanzando en ellos
2. Chile, por su propia historia, ha instalado una institucionalidad rígida ¿cómo piensan que pueden conseguir cambios?
Considero que el mayor afecto al movimiento estudiantil lo tenemos que conseguir con la adhesión social. Hoy en día nosotros, mostramos el miedo “genético” que se ha manifestado desde la dictadura militar al momento de hablar de cambio constitucional. Yo criticó fuertemente y siempre lo digo, que cuando hablamos de nacionalizar el cobre o cambiar la Constitución no se nos tilde enseguida de ser parte de una extrema izquierda, ese es un enfoque totalmente añejo. Si se nos dice que somos una generación nueva, que somos el futuro, es precisamente porque nosotros no venimos con esos miedos que acarrean nuestros padres y madres. Cuando hablamos de un cambio a la Constitución buscamos la adhesión social, porque la gente no tiene que olvidar que la Constitución es el documento que rige a la sociedad. Ahora ¿cómo hacemos el cambio? Hay que hablar con el Congreso y eso significa negociar con los partidos políticos, pero nosotros buscamos democratizar mucho más el movimiento y así conseguir un mayor apoyo de los profesores, rectores, apoderados y estudiantes para demandar cambios profundos.
3. Existe consenso en que asistimos a una crisis de representatividad ¿qué le piden ustedes a la democracia?
Creemos que esta es una “democracia maquillada” y los partidos políticos que estuvieron 20 años en el poder no nos propusieron cambios. Nosotros no queremos que nadie se olvide de lo que significa vivir en un país democrático, que no olvidemos los conceptos importantes que rigen a un país, porque el poder ciudadano no es sólo votar por un Presidente o un alcalde y luego ahí queda la ciudadanía, sin representación alguna. Si nos decimos ser un país democrático, ¿por qué no nos sentamos a dialogar sobre “lo que significa ser democracia”?
Al estar movilizados, lo que estamos expresando es que existe un descontento, deberían escucharnos y eso hoy los políticos no lo recuerdan, si son funcionarios públicos deberían estar con lo público precisamente. Si nosotros estamos hablando de que la educación está mala, ellos deberían decir “perfecto está mala, no podemos decir que está bien porque estamos arriba, en el poder”.
En cuanto a representaciones, los estudiantes nos sentimos representados por nosotros mismos, es decir, por el movimiento secundario, aquí hay representación por lo que uno está formando, no por un partido político.
4. ¿Hasta dónde crees que llegará el movimiento universitario y cuáles son sus principales desafíos para alcanzar sus objetivos?
El principal desafío es mantenernos fuertes, porque tenemos un escenario adverso, como por ejemplo, que se nos quite la comida, estar de vacaciones, la presión de los mismos estudios, porque tenemos que rendir pruebas a fin de año. Entonces, el principal desafío es mantenernos en pie y firmes, fortaleciendo la hermandad que se está gestando hoy en día.
Un segundo desafío es no caer en el pesimismo que te pueden generar otras personas. Nosotros sabemos que esto es difícil, pero no imposible. Somos una sociedad que dice tener una democracia, que tiene formación ciudadana, que generamos movimientos ciudadanos. No podemos encadenarnos y debe surgir una nueva mentalidad.
Un tercer desafío que debemos enfrentar es lograr que la gente reaccione a lo que estamos diciendo. Tenemos que estar pendientes a que si no nos escuchan, aplicar otras estrategias de acción, dirigidas a los parlamentarios, a las autoridades en general, porque la idea es que no sigan haciendo oídos sordos.
5. Algunos analistas afirman que existe una sociedad más madura y reflexiva ¿Concuerdan en la idea de un resurgimiento de la “soberanía ciudadana”? ¿Cómo entienden esa “soberanía ciudadana”?
El tema del movimiento está avanzando. Se instala la soberanía ciudadana, pero la misma prudencia a veces la muestra lenta, pero es concreta. La ciudadanía hoy exige y se da cuenta que hay una fuerte movilización ciudadana, que no es sólo de los estudiantes secundarios y universitarios, es de los profesores y de una sociedad que siente que no hay democracia en el país y mucho menos, una clase política que los represente.
6. ¿Cuáles son las enseñanzas de este proceso de movilización secundario, para el propio movimiento y para la sociedad toda?
Cuando los estudiantes o sus dirigencias hablan, sorprenden mucho las personas que se callan y se guardan los temas. Esta fue una característica inicial de nuestra movilización, porque todos veían un escenario difícil frente a la demanda de los estudiantes secundarios, muchos nos decían por qué no se centran en hablar del pase escolar, de preuniversitarios, de becas, porque creían que nuestras demandas eran complejas.
Por otra parte, una de las enseñanzas que nos queda es que la gente no olvida lo que vive. Tal vez dicen no tener memoria histórica, pero nosotros hacemos la tarea de informar a nuestros compañeros/as y si bien reconocemos que muchas veces se callan, cuando observan que avanzamos, que vamos logrando cosas, se adhieren poco a poco y nos damos cuenta que no es imposible hablar de lo que hemos planteando con mucha fuerza. Hay que seguir trabajando, moviéndonos con la gente, insistir con las autoridades.
Nosotros contamos con un amplio apoyo, cuando nos juntamos con alumnos de colegios particulares, nadie nos dice “ustedes están puro leseando”, nosotros estamos bien y conscientes de lo que pasa y eso es lo lindo de lo que acontece hoy en día.
Luis Mariano Rendón, Coordinador de Acción Ecológica

1. Tras la aprobación del megaproyecto hidroeléctrico HidroAysén apreciamos una fuerte movilización ciudadana ¿cuáles son las características de este movimiento ambiental y qué lo diferencia de movilizaciones anteriores?
La característica más evidente ha sido la tremenda masividad, que ha superado con creces a cualquier otro precedente de las movilizaciones ambientales que existieron anteriormente, como por ejemplo las movilizaciones de los años ’90 por la construcción de la Represa Ralco, la central Pangue y posteriormente Pascua Lama. Nada había alcanzado la masividad que ha tenido la construcción de la represa en HidroAysén.
La masividad y la irrupción es lo que marca un antes y un después respecto de la movilizaciones en este ámbito. Yo diría incluso, que abrió camino para los otros movimientos, sin querer arrogarnos “una cosa de pioneros”, porque todos los movimientos tienen sus características y sus potencialidades. El movimiento estudiantil, sin duda, ha sido el movimiento más potente, históricamente, en el país. Nosotros abrimos el espacio, a tener derecho a marchar nuevamente por la Alameda y luego eso ha sido consolidado por los otros movimientos, es decir, el movimiento estudiantil, el movimiento por la igualdad, entre otros, han continuado por la senda de recuperar un espacio público que estuvo vedado durante todos los años de la transición a la democracia, para qué hablar de la dictadura militar. Evidentemente, es un paso histórico el que ha dado la ciudadanía.
2. La declaración de las/los ecologistas y/o ambientalistas no es un mero saludo a la bandera ¿A qué aspiran?
Nuestro objetivo es y estamos convencidos que vamos a lograr detener esta mega construcción que significa HidroAysén, así como detener los otros proyectos de represas en la Patagonia, porque bien sabemos que HidroAysén es la punta de lanza de otras intervenciones aún más depredadoras, como por ejemplo las represas de energía austral que están a la cola del Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental, incluso otros grandes planes como el de reponer el fatídico proyecto Alumisa. Entonces, lo que hay detrás de todo esto es convertir a HidroAysén –una joya de nuestro patrimonio ambiental- en un eventual patio de servicio de este siglo, sirviendo de energía al resto del país e instalar industrias contaminantes.
Por cierto, esta lucha no se entiende a cabalidad si no es en el contexto de una propuesta de país, una propuesta de sociedad distinta a la que tenemos hoy en día. El ecologismo en Chile y el mundo, es portador de una propuesta de sociedad distinta, alejada de la sociedad neoliberal y de mercado que vivimos en muchos países, pero claramente distinta de lo que fueron otros ensayos, como la sociedad socialista, que entre otras cosas causaron grandes estragos ambientales. Aquí hay una propuesta de sociedad, una propuesta valórica en el sentido que no es simplemente un diseño de ingeniería social, que tiene que ver con la simplicidad de vida contraria al consumismo que instala la sociedad actual, consumismo que es destructivo desde el punto de vista ambiental, pero también desde el punto de vista social.
Creo que nuestra propuesta puede sintetizarse en preservación y equidad, como dos grande ejes en los cuales debe construirse un país distinto y mejor. Así como las consignas de algunos gobiernos del último tiempo era “crecer con igualdad”, aunque la igualdad se quedó en el tintero, nosotros creemos que llegado un cierto umbral, acercándonos al ingreso de algunos países del sur de Europa, el centro no puede estar puesto en el crecimiento, sino que en la preservación y la equidad. Un país que pone en el centro la preservación de sus ecosistemas como un compromiso con las actuales, y sobre todo futuras, generaciones, implica una conciencia superior a la conciencia individualista que se ha tratado de enfatizar durante las últimas décadas.
3. Existe consenso en que asistimos a una crisis de representatividad ¿qué le piden ustedes a la democracia?
Tiene que haber una democracia muy distinta en este país. Chile debe dar un paso para dejar atrás un modelo autoritario y centralista, porque tenemos cada día una ciudadanía más informada y culta que no acepta órdenes sin ser consultados. El primer caso claro fue lo que se dio en Magallanes, más allá del conflicto de fondo, imponer una determinada medida sin consultar a las comunidades regionales afectadas directamente, es una cuestión que no da para más.
No puede ser que, en el caso concreto de HidroAysén, se decida construir o no represas ahí sencillamente por representantes del gobierno nacional, sin que la comunidad regional de Aysén tenga algo que decir al respecto. Eso es impresentable.
Nosotros tenemos un Estado y una institucionalidad ambiental altamente centralista, incluso hemos tenido retrocesos en la participación de la ciudadanía. Hay que recordar que la institucionalidad ambiental impulsada por la ex Presidenta Bachelet fue eliminar la poca y nada participación que existía en las COREMA –Comisión Regional del Medio Ambiente- una instancia anterior que decidía sobre los proyectos y, donde al menos, existían cuatro consejeros regionales. Ahora, quienes toman las decisiones son representantes directos del Presidente de la República, entonces la situación no da para más y frente a ese cuadro centralista -incluso la propia clase política lo señala aunque no da los pasos necesarios para hacer transformaciones-, es que tiene que haber gobiernos regionales democráticamente elegidos en forma directa por la ciudadanía y desde nuestro punto de vista es a ellos a quienes se les debe traspasar las decisiones políticas que hoy en día son tomadas por instancias centrales.
4. Algunos analistas afirman que existe una sociedad más madura y reflexiva ¿Hasta dónde llegará el movimiento ambientalista?
Estamos confiados en que el movimiento ecologista irá adquiriendo más fuerza y por lo tanto podrá influir en un tipo de sociedad basada en la preservación y la equidad como ejes centrales. No se trata de un asunto político, se trata de tema cultural, antes se “trataba de arar en el mar y sembrar en el desierto”, pero hay un cambio de valores muy interesante, lo veo en mis estudiantes que llegan en bicicleta a la universidad y no porque su uso obedezca a que sea más barato como medio de transporte o más eficiente, yo percibo que hay una apuesta por formas de prestigio social distintas y mejores. Así como el auto fue el símbolo de la sociedad industrialista y hay personas que lo siguen entiendo como proveedor de prestigio, otros creemos que es más prestigioso andar en bicicleta, porque muestra un comportamiento de mayor responsabilidad, de mayor solidaridad con los otros seres humanos y de intentar causar el menor daño posible.
5. ¿Concuerdan en la idea de un resurgimiento de la “soberanía ciudadana”? ¿Cómo entienden esa “soberanía ciudadana”?
La gente entiende que muchas veces está más informada incluso que aquellos que toman las decisiones. Por otra parte, constata realmente “que esta democracia no es tal”, porque estamos frente a lo que en términos más clásicos se denomina una dictadura de clase, es decir, hay una apariencia democrática donde cada cierto tiempo tenemos la opción de votar, básicamente por dos alternativas, pero una vez electa cualquiera de estas dos alternativas, lo que hacen es co-gobernar con los grandes poderes económicos del país y eso fue el “pan nuestro de cada día durante los gobiernos de la Concertación de partidos por la democracia y sigue sucediendo hoy en día”. Tenemos casos de antología, en el Gobierno del ex Presidente Lagos -a mí me tocó participar en una campaña para sacar, vía Contraloría General de la Republica, al Subsecretario de Pesca que antes de ejercer dicho cargo había sido el presidente de los salmoneros-, o sea, ni un pudor en poner al representante directo de ese tipo de intereses a gestionar desde el ámbito público. Eso ha ocurrido en muchas instancias, en educación, transporte, minería, entre otros.
Tenemos una clase política que, desgraciadamente, se acostumbró a eso, perdió todas las utopías que en algún momento pudieron haber motivado su ejercicio político, sencillamente se volvieron administradores del poder y se pusieron al servicio de los grandes intereses. Uno de los ejemplos clásicos de esa clase política, servil a los grandes poderes económicos es el Presidente de la Democracia Cristiana. Yo no olvido, que siendo canciller en el Gobierno del ex Presidente Lagos, salió en defensa de Luksic que estaba siendo perseguido por los tribunales peruanos tras su participación en los “Vladivideos”, justamente para explicar su intervención en un santuario de la naturaleza. Lo más impáctate eran las justificaciones, donde la honorabilidad depende de los millones de dólares que tiene un empresario o su familia. Esa es la clase política que hemos tenido, aunque con dignas excepciones. La ciudadanía se da cuenta que si no ejercen el poder de una manera más directa no habrá una democracia que nos represente y que privilegie el bien común del país.
Por otra parte, vemos a una ciudadanía que realiza menos peticiones y exige mucho más. Creo que existe mayor conciencia de los derechos y el abuso que ha existido, por lo tanto, lo que se busca es recuperar cuestiones que siempre debieron haber existido y eso lo grafica nuestra lucha por recuperar la Alameda, es decir, nosotros informábamos al Intendente no le pedíamos permiso, exigíamos con respeto porque son derechos los que están involucrados y no favores.
6. ¿Cuáles son las enseñanzas de este proceso de movilización estudiantil, para el propio movimiento y para la sociedad toda?
Hay muchas enseñanzas, aunque yo creo que todavía estamos en un proceso de construcción, en una suerte de ensayo y errores porque son muchas formas de expresión ciudadana. Yo creo que lo que está a la orden del día es la capacidad de confluir, de lograr unidad en los distintos movimientos más allá de los aspectos reivindicativos que puedan existir en cada uno, confluir en términos de una propuesta de país. Nosotros estamos impulsando una instancia que hemos denominado “Democracia para Chile”, donde estamos confluyendo organizaciones ecologistas, de trabajadores como la ANEF, de pequeños empresarios como la CONUPIA, federaciones de estudiantes. Queremos desde la civilidad construir un espacio que pueda levantar estas propuestas para el país, que tienen que ver con los cambios políticos-democráticos como recuperar las riquezas naturales y creemos que eso corresponde hacerlo desde la sociedad civil. No tenemos confianza en que la clase política vaya coherentemente a continuar una exigencia de este tipo, para así canalizar toda esta energía ciudadana que está surgiendo a través de la organización, empoderando a la ciudadanía en forma estratégica. Uno de los peligros que surge acá es que tengamos explosiones, que si esa energía no logra ser conducida adecuadamente, se disperse y tengamos algún avance reivindicativo en uno u otro sector, pero las cosas sigan más o menos igual. Las organizaciones ecologistas tienen un amplio campo a nivel territorial y queremos estar inspirando la labor en las juntas de vecinos, en las federaciones de uniones comunales, porque ahí se hace sustentabilidad en concreto, en los territorios y también hermanando nuestras luchas con los movimientos sociales.
Natividad Llanquileo, Vocera de los Comuneros Mapuche

1. En Chile se ha agudizado un conflicto entre el Estado y comunidades mapuches, y esto responde a una reivindicación histórica de los pueblos originarios ¿Para ustedes cuál es el camino para desactivar el conflicto?
Entre el Estado y las comunidades mapuches ha existido un conflicto permanente, prácticamente desde que se retorna a la democracia. Recordar que antes de la dictadura militar hubo un acercamiento más constante por parte de las comunidades con el Estado, especialmente con la CORA (Corporación de Reforma Agraria) y tiene que ver, principalmente con un tema territorial. Cuando llega la dictadura militar se comienza a entregar tierra a particulares y luego a las grandes empresas, en este caso empresas forestales. Ahora, tenemos otros problemas que son las centrales hidroeléctricas y los proyectos mineros que se pretende instalar en las comunidades mapuche y eso hace que la relación sea más complicada. Nosotros creemos que es una responsabilidad política del Estado, y que lamentablemente ha tratado de consagrar legalizar sus propios intereses en leyes, como si estás fueran la gran solución. Nosotros decimos que ellos se apoyan en leyes que atropellan nuestros derechos, es decir, todo lo justifican con leyes y eso es lo que ha estado sucediendo durante el último tiempo.
2. ¿Cómo piensan Ustedes sostener en el tiempo la movilización por sus demandas? ¿Existe el riesgo de responder sólo a situaciones coyunturales?
Yo creo que con el tiempo se van perfeccionando las movilizaciones. En el caso nuestro hemos tenido la capacidad de ir viendo nuestro trabajo y eso significa reconocer algunas cosas en las cuales hemos fallado. Si bien es cierto, no tenemos las herramientas de nuestro lado para ir solucionando las cosas, tratamos de hacer análisis constantes, especialmente cuando se llegó a la huelga de hambre por parte de los comuneros mapuche.
En cuanto a la movilización del año pasado, esta fue mucho más grande porque involucraba a más personas y más comunidades, el movimiento se agrandó y logró romper el cerco comunicacional que se había instalado y la gente se comienza a informar. Ese fue uno de los motivos por los cuales se hablo tanto del tema.
También, reconocemos que existen medios alternativos para informarse, aunque sabemos que no todas las personas tienen acceso a ellos, menos a las redes sociales. Sabemos que los canales de televisión o los grandes medios llegan a todos lados y esa herramienta nosotros tenemos que usarla a nuestro favor. Por ejemplo, con la huelga de 2010 muchas personas se preguntaron qué estaba pasando o bien se hablaba de los indios flojos y ladrones o terroristas mostrándolos como lo peor que había.
La gente tiene necesidad de conocer la realidad, de conocer la historia que hay detrás de cada dirigente, de cada persona y estoy segura que muchos estarían tomando medidas extremas frente al proceso de usurpación de las comunidades, lográndose entender que esta es una lucha digna y justa, que muchas veces va en beneficio no sólo de los mapuche sino que también de toda la sociedad. Para nosotros la tierra es nuestra madre, la estamos defendiendo de todo lo que la pueda atacar, como el seguir teniendo agua, respirar aire puro, que no haya contaminación y esas son cosas que nos favorecen a todas y todos. Mirando a simple vista, pareciera que estamos en contra del desarrollo, pero las grandes empresas pueden matar todo para obtener sus ganancias y eso es lamentable.
3. Existe consenso en que asistimos a una crisis de representatividad ¿qué le piden ustedes a la democracia en Chile?
Esta democracia no sólo está en deuda con el pueblo mapuche, también lo está con otros pueblos y la sociedad chilena. No están representando a nadie, muchas personas votan nulo o simplemente no participan del proceso eleccionario porque la política partidista que se está haciendo sólo se hace en torno a sus propios intereses y se han convertido en administradores del poder económico y el actual Gobierno aún más. En el caso nuestro hubo muerte, aplicación de leyes especiales como “la ley antiterrorista”.
Ahora ¿qué le pido? Que se abran más, que sean más responsables y representativos, que escuchen a la gente, que vayan a terreno, que estén con la gente y se enteren de lo que realmente está pasado. Es fácil leer un diario e instalarse a hablar de un tema cuando no se está viviendo lo que sucede en las comunidades, estando ahí las cosas cambian y se miran desde otro punto de vista. Es urgente escuchar mucho más a la gente.
4. Algunos analistas afirman que existe una sociedad más madura y reflexiva ¿Concuerdas en la idea de un resurgimiento de la “soberanía ciudadana”? ¿Cómo entienden esa “soberanía ciudadana”?
Creo que, afortunadamente, hemos avanzado y creo también que todo pasa por el acceso a la información que hemos ido teniendo. Hay que reconocer que muchas veces no hacemos nada porque somos ignorantes frente a diferentes temas. Creo que una gran herramienta para poder avanzar y exigir derechos es la información, la que muchas veces llega de manera tergiversada, pero ahí debemos estar para buscar otras fuentes, dar cuenta de lo que no es cierto y contrarrestar esa información.
5. ¿Cuáles han sido las enseñanzas de este proceso de movilización, para el propio movimiento y para la sociedad toda?
La movilización ha sido una enseñanza en si misma y vamos a estar atentos a lo que acontece. Somos muy pocos y no nos hemos dejado pisotear y ese ha sido un ejemplo tremendo que se le ha dado a la sociedad chilena, demostrar que sí se pueden hacer cosas y que no vamos a lograr cosas como nos gustaría, con banderitas blancas porque lamentablemente no es así, debemos actuar y movilizarnos.
La gente que lidera los movimientos sociales tiene que estar en contacto con las bases, como dirigente o vocera uno trabaja para ellos, no para el Gobierno de turno, lo importante es evitar alejarse de la realidad que nos puede jugar en contra.
Nosotros hemos realizado varios análisis y sabemos que no podemos movilizarnos frente a una situación o hecho coyuntural, la movilización tiene que ser permanente. Si bien durante el último tiempo nos hemos ido enfocando en el tema presos, hay que reconocer que el tema es producto “de algo”, es decir, producto de un despojo territorial, de una militarización y judialización de sus causas. Detrás de todo esto hay historias que se tienen que dar a conocer.
María Robles, Presidenta de la Red de Mujeres del Loa, activa en la movilización de Calama

1. Primero fue Magallanes por la crisis del gas. Hoy es Calama por la demanda de mayores recursos para su zona ¿Piensa Ud. que la movilización regional tiene características nuevas? ¿Cómo lo explica?
Hay una coyuntura de movilizaciones ciudadanas en el país, pero el movimiento de Calama viene desde antes. El año pasado hicimos marchas en Antofagasta, donde participaron las nueve comunas que componen la región, pero tal vez por un tema de visibilidad, en los medios de comunicación, no se mostró lo ocurrido.
La movilización del 29 de junio pasado es fruto de la construcción de cimientos anteriores para alcanzar una acción masiva y comunal. Nos reunimos con el acalde y estamos a la espera de una respuesta para el día 30 de julio, de lo contrario las acciones irán creciendo, por eso incluso hemos realizado consultas ciudadanas con bastante éxito.
2. ¿Considera que la ciudadanía de regiones hoy día está bien representada en la institucionalidad democrática?
Evidentemente no. A partir de la ley de partidos políticos y el sistema binominal que margina a millones de ciudadanos, especialmente los jóvenes que no se inscriben en los registros electorales, por la desconfianza que se le tiene a la clase política. En regiones, por lo menos, sentimos que no tenemos representantes, aunque haya una pequeña fracción del Partido Comunista en el Parlamento, nosotros esperábamos mucho más de ellos.
En relación a las autoridades locales, nosotros tenemos una relación muy buena con el alcalde y como Red de Mujeres del Loa, nos encontramos reivindicando cuestiones de género, la nacionalización del cobre y el agua, la recuperación de los recursos naturales y esas demandas las compartimos plenamente con el acalde, pero con los parlamentarios, la relación se basa en la desconfianza.
3. ¿Hasta dónde llegará la movilización regional y cuáles son sus principales desafíos para alcanzar sus objetivos?
Esperamos que la movilización ciudadana vaya creciendo, tenemos expectativas que la movilización abarque las nueve comunas de la Región de Antofagasta y todos salgan a la calle a reclamar por sus derechos. La organización será a través de las uniones comunales de las juntas de vecinos, muchas de ellas lideradas por mujeres.
Creemos que este viene a ser un muy buen momento para cambiar el sistema, donde mujeres y hombres somos discriminados, más aún cuando se habita una región minera, y es por eso que creemos que podemos lograr grandes cambios, ya que la democracia ha sido sólo un maquillaje y no han existido cambios de fondo en educación, en institucionalidad ambiental que es una vergüenza. Estamos conscientes que vamos a ir trabajando en esa dirección.
4. ¿Qué le piden ustedes a la democracia?
Le pedimos participación efectiva, una serie de transformaciones como, por ejemplo, los plebiscitos vinculantes y que las demandas ciudadanas puedan llegar efectivamente al Parlamento y que podamos fiscalizar a diputados y senadores, decirles que no están respondiendo a la voluntad ciudadana y lograr que concluyan su período si no están representando a quienes los eligen. En estos momentos no hay control ciudadano sobre la clase política.
5. Algunos analistas afirman que existe una sociedad más madura y reflexiva ¿Concuerdan en la idea de un resurgimiento de la “soberanía ciudadana”? ¿Cómo entienden esa “soberanía ciudadana”?
La ciudadanía esta cansada, hay una suerte de hastío del comportamiento del mundo político. Si las cosas no se resuelven podríamos estar hablando de un estallido social como ha ocurrido en otros países de Latinoamérica. Es ahora la oportunidad que las cosas cambien y esta es una positiva oportunidad para lograr grandes transformaciones sociales, comenzado por el cambio a las leyes de participación ciudadana, que haya una mayor representación, que podamos diseñar y presentar leyes.
6. ¿Cuáles han sido las enseñanzas de este proceso de movilización, para el propio movimiento y para la sociedad toda?
Creo que todo lo que está pasando ha robustecido el movimiento ciudadano y creo que antes no podíamos hablar de movimiento ciudadano, porque estaban muy segmentadas las organizaciones de pueblos originarios, de mujeres, de trabajadores vinculados a la gran minería del cobre. Sin embargo, ahora tenemos una agenda común. Existe una mayor solidaridad entre las organizaciones ciudadanas y ahora sí podemos hablar de movimiento social en Chile. Antes de la situación de Magallanes, de los estudiantes, de HidroAysén no hablábamos de movimiento ciudadano porque las políticas y estrategias de los gobiernos ha sido la de satanizar a las organizaciones ciudadanas. Hoy es todo o nada.
Verónica González, Presidenta de la Junta de Vecinos “Agüita de La Perdiz”, Concepción

1. Luego del terremoto, diversas agrupaciones comenzaron a trabajar en la reconstrucción de sus zonas, ¿qué oportunidades entrega a la organización ciudadana?
A partir del terremoto y como Junta de Vecinos de Agüita de La Perdiz, emprendimos muchas acciones, comenzamos por organizarnos territorialmente ya que no teníamos ninguna autoridad que nos apoyara, todo surgió desde las dirigencias comunales y personas naturales que se unieron para trabajar con todas las familias damnificadas, incluso tuvimos apoyo de expertos que vinieron a evaluar las viviendas afectadas tras el terremoto. Al mismo tiempo, generamos una red que nos permitió reunir fondos con el fin de levantar algunas viviendas que se destruyeron completamente y efectivamente Agüita de la Perdiz fue una de las primeras zonas que levantó casas por sus propios medios.
Las autoridades sólo estaban preocupadas del cordón centro de Concepción y nosotros fuimos marginados por el tema de los saqueos, ya que en las poblaciones habían robado a manos llenas al centro de la ciudad. Esa marginación dio paso a la organización comunal y la exigencia de nuestros derechos.
2. ¿Hasta dónde llegará el movimiento, sus movilizaciones y cuáles son los principales desafíos para alcanzar sus objetivos?
Las autoridades en Concepción están cuestionadas por la cantidad de irregularidades que hubo en la administración de la ex Intendenta, Jacqueline Van Rysselberghe, es por eso que desde la organización es bien poco lo que podemos esperar de ellos. El Municipio insiste en que no tiene recursos, que se encuentran sin fondos y esto es resultado de los sobresueldos que se llevó gente inescrupulosa, da vergüenza tener autoridades de este tipo. Con todo ese dinero, que fueron millones y millones, se podría haber avanzando en la reconstrucción en la Región del Bío Bío. Es por eso que tenemos claridad que de las autoridades no es mucho lo que se puede esperar, ellos están sordos, ciegos y no son capaces de escuchar a la ciudadanía, lo que da como resultado una gran cantidad de movilizaciones sociales.
Nosotros tenemos las agrupaciones de los damnificados por el terremoto que aún permanecen en campamentos, que se encuentran movilizados y a veces queda la sensación de que esta acción no es tomada en cuenta por las autoridades. Pese a ello, nosotros estamos dispuestos a seguir luchando y demandando a las autoridades locales y regionales.
3. Existe consenso en que asistimos a una crisis de representatividad ¿qué le piden ustedes a la democracia?
Yo le haría un llamado de atención a la clase política, “que se pongan los pantalones” y puedan sacar adelante a la gente que aún espera por una respuesta. Deberían dejar de pelear entre ellos, porque finalmente esto es una pelea de poder y se olvidan de los problemas reales de la ciudadanía. Lamentablemente, yo meto a todos los políticos en el mismo saco, porque a mí ninguno me representa, cada cual lucha por su propia carrera política, su propio espacio de poder y en llenarse lo bolsillos. Jamás han luchando como debería ser, por la gente, y es por eso es que necesitamos cambios, otras dirigencias, otros representantes, los que no sirven se tienen que ir.
4. Algunos analistas afirman que existe una sociedad más madura y reflexiva ¿Concuerdan en la idea de un resurgimiento de la “soberanía ciudadana”? ¿Cómo entienden esa “soberanía ciudadana”?
Nosotros como ciudadanos tenemos derechos y deberes, pero somos las personas las que sacamos adelante el país. Por lo tanto, todos estos políticos comen y viven gracias a los impuestos que nosotros pagamos, entonces tenemos todo el derecho a exigir y la persona que no sirve o no nos representa deberíamos sacarla de su espacio de poder.
5. ¿Cuáles han sido las enseñanzas de este proceso de movilización, para el propio movimiento y para la sociedad toda?
Hace mucho tiempo que no veíamos a la gente movilizada, estaban como medios dormidos. Yo creo que la gente se acostumbró a que todo se les dé, en forma fácil ya sea por un voto o una canasta familiar. Es por eso que estoy a favor de todas las movilizaciones y he participado en la mayoría de ellas, considero que es la única forma que nos puedan escuchar y lograr cambios verdaderos, es necesario que se levanten nuevos movimientos ciudadanos en Chile.
Kena Lorenzini, fotógrafa feminista y activista de la Diversidad Sexual

A partir de la reciente marcha por la igualdad de los derechos civiles ¿cuáles son las y los nuevos actores que se instalan en el escenario político-cultural chileno?
Lxs nuevxs actores son también los viejos actores. Con esto quiero decir que la emergencia de nuevas actorías es posible gracias a aquellxs que han venido trabajando desde los años ochenta. No sé si es curioso pero lxs primeros actores fueron mujeres y entre lxs actores actuales estamos invisibilizadas.
Han sido principalmente dos actores "nuevos" quienes han aparecido hoy el escritor Pablo Simonetti y el adulto joven gay de la campaña presidencial de Sebastián Piñera, ha sido de ellos quienes fundamentalmente se ha querido nutrir el poder parlamentario para revisar los proyectos de acuerdos de vida en común o pactos de unión civil.
Otro actor importante y validado por el parlamento es el MOVILH, el cual ha sido errático para el resto de la comunidad de la diversidad sexual, por lo que no la representa en su conjunto, así como tampoco lo hacen Simonetti ni Larrain sin embargo han hecho un gran aporte a la visibilización de la temática de la igualdad de derechos, dándole prioridad al matrimonio igualitario.
Es en este último punto donde el resto de las personas y organizaciones LGBTT que hemos venido trabajando la temática de la diversidad sexual, estamos con prioridades distintas. Para nosotrxs, lo principal es una ley antidiscriminación que incluya género e identidad sexual, y consideramos que eso no es transable. Esto se puede llevar en paralelo con el matrimonio igualitario, pues consideramos que si bien, y en especial las lesbianas, el matrimonio no es una institución deseada como objetivo, sí lo es el derecho a tener los mismos derechos, y mientras exista una persona de la "comunidad" LGBTT que quiera casarse debe poder hacerlo.
Ha surgido entonces una nueva fuerza, "Política Sexual: Construyendo Diferencias" que está en construcción y que tendrá que debatir, trabajar, definir cómo lograr que todxs las y los actores trabajemos unidxs manteniendo cada unx y cada organización sus propios proyectos y así poder dialogar con Fundación Iguales que han logrado levantar Simonetti y Larrain, y con el MOVILH.
Chile, por su propia historia, ha instalado una institucionalidad rígida ¿cómo piensan que pueden conseguir cambios?
Los cambios concretos sólo se lograrán negociando, es decir, hoy en día tenemos una Concertación y una Alianza. La Concertación lamentablemente incluye a la Democracia Cristiana, por lo tanto, no se pueden expandir en sus propias ideas. Tal vez algunas personas de los partidos progresistas que no hablan de aborto, extrañamente se instalan en una marcha que se encuentra validada por la población. Partidos que no captan que el problema es no contar con una Ley Antidiscriminación, porque aunque se aprobara el Matrimonio Igualitario, sin una ley que resguarde derechos, igualmente puedes ser discriminado/a. Entonces, si no se aprueba la Ley Antidiscriminación con identidad de género, vamos a impulsar acciones y elaborar nuevas estrategias para negociar.
Existe consenso en que asistimos a una crisis de representatividad ¿qué le piden ustedes a la democracia?
Esta es una democracia “entrecomillada”, porque es una democracia representativa, pero no participativa, por lo tanto las y los actores están saliendo a la calle a manifestarse y mañosamente se trata de confundir que la Concertación es la Oposición. Basta mirar las últimas encuestas para entender que esta democracia ni siquiera alcanza a ser representativa y además cuenta con un sistema binominal. De la democracia no se puede esperar mucho, solamente exigir la eliminación del sistema binominal. Ahora, no sé hasta donde vamos a llegar, porque en el disco duro nos han metido tanta estupidez y vemos cómo el neoliberalismo se tragó a los partidos progresistas de este país. Ni hablar de la representación de las mujeres en el Congreso Nacional, sólo 50 mujeres han ocupado un cargo de representación popular. Y, más que pedir a la democracia, hay que exigir al Estado que abra las puertas a otros actores.
¿Hasta dónde crees que llegará esta movilización y cuáles son sus principales desafíos para alcanzar sus objetivos?
Para mí es un enigma hasta dónde se puede llegar, el poder de la indiferencia es enorme. Francamente, si nadie se mueve, si no da un vuelco la Concertación y se ubica al lado –no tratando de estar al frente- de las demandas de la ciudadanía, no veo próximos avances, si la clase política es la que gobierna, ellos tienen los hilos en este país. Por otra parte, hay que decir que le comieron el coco a los partidos progresistas y ya no quieren educación gratuita, el lucro ha sido delincuencia a mano armada y no se cuestiona, sin embargo, si tú has robado por un largo tiempo y te descubren, simplemente te vas preso.
Yo espero que vaya creciendo la conciencia y que tanto padres y madres vayan entendiendo que su hijos/as no anda jugueteando, porque la alegría de la juventud debe caminar con las luchas políticas y sacar de la cabeza que es el Partido Comunista el que lidera todo el movimiento social. Si fuese así sería fantástico, porque entenderíamos que es el partido más grande del mundo que logra importantes movilizaciones sociales como lo considera el actual Gobierno.
Ahora, todo sigue siendo un enigma para mí. Somos una sociedad más mesurada en nuestro actuar, no me imagino a Chile saliendo a la calles como en Egipto a derrocar a un Presidente, no me imagino a Chile tomándose el Palacio de La Moneda, aunque sería una alternativa fantástica.
Algunos analistas afirman que existe una sociedad más madura y reflexiva ¿Concuerdan en la idea de un resurgimiento de la “soberanía ciudadana”? ¿Cómo entienden esa “soberanía ciudadana”?
Esta madurez que aparece ¿cómo se la toman los gobernantes? Basta mirar lo que ha pasado en Francia, Grecia y España. En Chile, salieron más de 400 mil personas a marchar a las 11 de la mañana, que si hubiese sido convocada en la tarde, seguro muchos más hubiesen sido los asistentes. Ahora la exigencia puede lograr cambios o puede que no ocurra nada, hay que entender que este es un proceso nuevo.
No tenemos certeza del futuro que tiene esta madurez ciudadana, si se va a volver para la casa, si va a suceder algo similar a Mayo del ’68, para mí realmente todo esto es un “enigma”. Pienso que el objetivo siempre es el camino y lo que pasa actualmente me reconforta, me gusta ver a la gente pensar, y en cuanto a la diversidad sexual, hay que entender que la ciudadanía está en otra.
¿Cuáles son las enseñanzas de este proceso de movilización, para el propio movimiento y para la sociedad toda?
Lo que queda y es fundamental, es que “el pueblo unido marcha sin partido”. No se necesita a los partidos políticos para los grandes cambios, creo que si ellos no se hacen cargo de los temas con los cuales permanentemente se llenan la boca, no tendrán adhesión ciudadana. Insisto, la gran enseñanza es “que el pueblo unido marcha sin partido”. La sociedad civil organizada puede ser generadora de cambios. Aunque la indiferencia es muy poderosa.
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Comentarios
http://www.youtube.com/watch?v=2p6PTBS6M_g&feature=player_embedded#at=44
con todo el amor del mundo Compañera
" activista"
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