Gobernar para una minoría de mujeres y lactantes inhibe avanzar en políticas públicas universales que frenen las discriminaciones
Por Ximena Valdés, Directora CEDEM
¿Sólo algunas madres presentes en el período postnatal? ¿Y las que quedan fuera, y después del post-natal?
La gran mayoría de los niños y niñas que nacen en Chile necesitan algo más que una madre cercana durante tres meses más de lo que hoy pueden gozar algunas y no todas las madres. Tampoco se puede ser a la hora actual cómplice de la perdida de derechos y fueros logrados por las chilenas que trabajan en el mercado formal del empleo.
Esos lactantes de hoy crecerán mañana. Sus vidas se desplegarán más allá de ese corto lapso de la lactancia y poblarán un país que habiendo avanzado en los sistemas públicos de cuidado infantil, hoy tal problema no es relevante en las preocupaciones de sus gobernantes. Luego irán a la escuela. Los más desposeídos a escuelas de mala calidad. Crecerán bajo los traspiés que impone una sociedad de desiguales; saldrán de sus casas a barrios mal habilitados; respirarán según hayan nacido, la mayoría aire insalubre; serán testigo de los proyectos frustrados de sus padres de avanzar en la vida en la educación media y superior. Cómo un destino apegado a la condición social, muchos de ellos más tarde trabajarán por salarios miserables. Esos mismos niños y niñas no habrán tenido la suerte de apegarse al seno materno protegidos por las ventajas de una ley que no los incluye.
Gobernar para una minoría de mujeres y lactantes inhibe avanzar en políticas públicas universales que frenen las discriminaciones por la condición de la cuna en que se nace y por la situación de empleo de la madre. Es el caso de la legislación que se discute, visiblemente más orientada a favorecer a una limitada franja de población con el subsidio post-natal público de seis meses y a resguardar los gastos en que incurren las ISAPRES (por los permisos enmascarados de “reflujo” u otros) que para encarar los problemas que más temprano que tarde enfrentarán en sus vidas esos lactantes, los de su infancia, de la educación, del barrio, del aire que respiran y de la futura vida laboral.
No sacamos mucho con “maternalizar” lo social si no hacemos de lo social un campo que vaya más allá de los seis meses del inicio a la vida y que incorpore, sin discriminar, por la inserción en la estructura socio-laboral de las madres trabajadoras, estableciendo una frontera entre madres y lactantes que gozarán de las ventajas de la ley y otras que no tendrán esas ventajas. Eso contribuye a profundizar la desigualdad aunque se ponga límite a los salarios altos. Eso no basta.
Sabiendo que la pediatría hoy se pone del lado de la lactancia materna ¿qué hacemos después de ese corto período de vida?, ¿cómo pensamos en el futuro de esos niños que gozan del pecho de sus madres, de sus cuidados y de sus afectos cuando la vida afuera del seno materno es algo sombría para muchos? ¿y qué hacemos con los que quedan fuera del goce de las ventajas que promueve esta ley de post-natal de seis meses?
No porque se esté cercano a la celebración de las “Glorias Navales” y del discurso presidencial de este año debiera aprobarse la idea de legislar sin haber discutido cabalmente para quiénes se legisla y para cuántos se legisla. No avanzamos demasiado “maternalizando” lo social para unos pocos, dejando fuera a la mayoría.
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Un abrazo
Tere De Barbieri
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