La semana pasada, panfletos homofóbicos aparecieron en varios puntos de Santiago. Los panfletos denostaban a Jordi Castell, quien aparece en la campaña contra la violencia intrafamiliar del Sernam. Movilh repudió el panfleto. Castell interpuso una querella contra quienes resulten responsables; el Sernam lo secundó.
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Por Iñigo Adriasola
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El panfleto en cuestión reza, "Hasta cuándo en este paÃs se le lava la imagen a los maricones." Continúa implicando que con su campaña, el Sernam se ha acometido al trabajo de normalizar la homosexualidad. Dice que si bien la violencia intrafamiliar es un gran problema, y que sus anónimos autores "no somos homofóbicos" es necesario que el Sernam ponga fin a su campaña ya que "de seguir asà las mujeres se quedarán sin sus hombres..." y "los futuros chilenos serán mojones con patas."
Aun con toda la solidaridad que se merece alguien que ha sido objeto de un ataque del tipo–tan burdo y grosero como éste fue–creo necesario hacer algunos alcances. Es necesario, porque este episodio da visibilidad a un problema que es significativo: primero, el establecimiento de una homosexualidad "bien" por parte del Estado; y, segundo, la contÃnua criminalización de quienes caen fuera de esta norma–el "maricón."
En este sentido, hay una frase en el panfleto que me llamó la atención. Esto, debido en parte por su cualidad casi tautológica: "Maricón es aquel que le gusta el pico." Encuentro que ésta es una definición útil–hay una equivalencia que se establece y que podemos evaluar con relativa facilidad. Ciertamente hay algo falso en esta sentencia, porque sabemos que no a todo quien le gusta el "pico" se identifica como maricón (u homosexual, o gay), ni a todo maricón le gusta el "pico"–la sexualidad en la práctica es, después de todo, bastante más complicada que los términos con los que precariamente tratamos de empaquetarla.
Sin embargo hay algo productivo que emerge de esta frase: algo que nos ayuda a pensar sobre sexualidad. Por que en esta frase se subraya el vÃnculo entre práctica sexual e identidad. Y esto es algo que hemos visto divorciado tanto en el discurso sobre sexualidad del Gobierno, como en el altamente mediatizado discurso de la Fundación Iguales de Pablo Simonetti (asà como también en el de Movilh). AquÃ, como maricón feminista, hay algo que agradecer.
Hay una cierta ironÃa en este caso. Es en realidad la campaña del Sernam la que de cierto modo crea las condiciones para el ataque homofóbico contra Castell. Esta segunda campaña contra violencia intrafamiliar del Sernam repite violentamente la misma estructura homofóbica de la primera. "Maricón 2.0" continua basándose en la criminalización y marginalización de ciertas formas de vivir la identidad sexual. Como escribà el año pasado a propósito de la primera versión de esta campaña, "maricón" es alguien que no aparece en la imagen. Es un Otro contra quien se re-dirige la violencia machista que se encuentra a la base de la violencia intrafamiliar.
Al contrario de lo que el autor del panfleto creerÃa, el objetivo de la campaña del Sernam es finalmente subrayar la criminalidad del maricón ("aquel que le gusta el pico"). La imagen de Jordi Castell, en tanto, se transforma en un sÃmbolo que toma el lugar de lo que serÃa una sexualidad aceptable–una sexualidad sin sexo, que se traduce más bien en una opción de consumo.
"Diselo al que se lo merece." Si bien, los autores del panfleto equivocan en su interpretación de los efectos de la campaña del Sernam, para nuestro propósito subrayan un proceso importante: la progresiva eliminación del cuerpo que desea como base y condición de una verdadera polÃtica sexual. Un ejemplo de esto, es la cooptación por parte del conservadurismo de nuestra reivindicación de igualdad ante la ley como garantÃa mÃnima de dignidad, y su transformación en un discurso de respetabilidad pequeño-burguesa.
En todo caso, el efecto más grave de ignorar que nuestra lucha es en realidad por cuerpos y vidas que desean, se da en la perpetuación de la violencia contra el Otro. Esta es una violencia que vemos de ya en este incidente, y en tantos otros ejemplos de violencia que hemos presenciado en el transcurso de este año. El Sernam es cómplice de esta violencia.
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Comentarios
Esto por cuanto hay presupuesta en la campaña una visión normativa de sexualidad y género. Esto es además de homofóbica, la campaña es paradójicamente sexista.
En cuanto al efecto que menciona, no hay forma de probar esa correlación. Puede que la campaña haya "surtido efecto" en conjunto con la nueva legislación, como puede que no haya tenido efecto alguno. Eso no quita que sea una campaña homofóbica.
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